Múltiple (2017)

29 de enero de 2017

El Trastorno de Identidad Disociativo es un síndrome que presentan personas que se encuentran bajo el control de dos o más identidades distintas de forma alternativa. El individuo puede llegar a no tener recuerdos de los momentos en los que éstas toman poder de su mente. Estas identidades pueden ser muy diferentes entre sí, en cuanto a coeficiente intelectual, sexo, gustos... incluso edad mental. Así que, chicas, si algunas veces notais a vuestro novio un poco infantil, no os engañeis, no tiene este trastorno, simplemente es un hombre. Pero Kevin, protagonista de la película de la que os vengo a hablar hoy, tiene un ligero problema relacionado con esto...

Múltiple (Split) nos presenta inicialmente a un hombre que rapta a tres jóvenes en el aparcamiento de un centro comercial, y las encierra en un lugar recóndito donde al parecer pretende abusar de ellas. Pero esa sería la versión sencilla, ya que en realidad no va a tocarles un pelo...porque ella misma se lo prohíbe a sí mismo. No, no estoy fumado (ojalá) mientras escribo, lo que he dicho tiene todo el sentido de mundo. El secuestrador (Dennis) es una de las personalidades de Kevin, y otra de las personalidades (Patricia) le prohibe que abuse de ellas porque son las elegidas para un cometido mucho más trascendental, que la personalidad de nueve años (Edwing) les confiesa, y ETCÉTERA...

Y estas son solo tres de las muchas personalidades (23) que Kevin guarda en su interior. Paralelamente a la trama en ese lugar recóndito, sigue asistiendo a la terapia semanal con la Doctora Fletcher, con la que guarda una estrecha relación, casi familiar, ya que la doctora llega a preocuparse por su paciente más allá de lo meramente profesional. Es ella la que ha ayudado durante los últimos años a controlar su trastorno y convivir con la multitud que copa su mente y que batalla por tener el control, y es por eso que la primera en darse cuenta de que algo no va como es debido.

La película es un relato de cómo el abuso, ya sea físico, sexual o emocional, puede afectar a una persona, y de que si se sufre en una edad temprana, puede dejar secuelas graves e imborrables. Con tintes de ciencia-ficción, retrata de forma muy interesante el sindrome de personalidad múltiple. Para ello se ayuda del inconfundible cuidado de puesta en escena que tiene Shyamalan, sobre todo en lo tocante a la composición de planos, transmitiendo la agonía, el miedo y la desesperación de estar preso contra tu voluntad, o con esa serie de tomas en las que la imagen no está centrada en la acción, si no que intentan captar además el entorno para envolver al espectador en la trama. Pero sobre todo, esta película es un festival del amplio repertorio que puede dar de sí James McAvoy. El actor escocés copa la pantalla en los 116 minutos de metraje, incluso en los momentos en los que no aparece. Sin dejar de lado el humor, representa las diferentes personalidades de Kevin con gran pulcritud, sirviendo un simple fruncido de ceño para cambiar por completo un rostro y una personalidad. Ir al cine a verla merece la pena solo por él.

Y como último regalo, los que conozcan la trayectoría cinematográfica de M. Night Shyamalan descubrirán un guiño final (o cliffhanger, ahora que todo el mundo quiere hacerse el guay con los anglicismos) a una de sus creaciones anteriores, que promete quizá una continuación en las que ambas historias se unan en un mismo universo. Los que no conozcais más películas de este señor, no os preocupeis, os dejo la lista, y a ver si la descubris.

SrRorschach para Crónicas de Valhalla, Madrid.

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