Spotlight

18 de abril de 2016


Muy poco se ha hablado de Spotlight, a pesar de ser la ganadora a de los Oscar este año. Cosa extraña. Pero claro, eso es sólo una opinión más. Habrá gente que piense que, todo lo contrario, se ha hablado demasiado. Sea como sea, es una película que hay que ver. Uno de esos "must" de los que tanto se habla (mal) hoy en día.

Oscar a la mejor película de 2015 y al mejor guión. Ahí es nada. Se dice pronto, pero cuesta mucho trabajo conseguir una película de semejante calidad; algo más de dos horas de cine de ese que te deja pegado a la silla; 128 minutos de actuaciones brillantes y una realidad que, además de conmover, aterroriza al espectador.

La historia, y esto es lo realmente duro, está basada en un caso real; un caso que sacudió los cimientos de la Iglesia; una historia que desnudó una trama horrible, una verdadera red de pederastia dentro de la Iglesia Católica (la película se ciñe a los casi 90 casos que se destaparon en Boston), aceptados y ocultados por la Iglesia y gran parte de la sociedad. Una verdad que, a pesar de los encomiables esfuerzos de víctimas y abogados que pretendían mostrar al mundo los hechos, era continuamente sepultada, una y otra vez, bajo un manto de poder terrible y extenso. Los largos dedos de la Iglesia llegan hasta el último rincón del sistema judicial; hasta la última puerta; hasta el sótano más oscuro y frío.

Spotlight es el nombre de una publicación que pertenece al periódico local Boston Globe. Su labor fundamental es investigar los casos que ellos mismos consideran importantes. Pero nunca antes habían tenido que investigar una trama de abusos sexuales en la Iglesia, consentidos por los cargos más altos de la misma.

Como he dicho antes, una película tan dura como real. Una interpretación espectacular; una ambientación ideal que nos lleva al año 2001, cuanto los periódicos en papel estaban en lo más alto... Todavía no se vislumbraba, por aquella época, la caída que estaba por llegar. Cierto toque nostálgico, por qué no.

Para mí, una película excepcional, con una vertiente fundamental: la trama de abusos sexuales destapada por Spotlight. Pero también con una segunda trama algo más sutil, la que cuenta la importancia de un periodismo de calidad, de investigación, valiente y atrevido, objetivo y veraz, y la necesidad casi imperiosa de existir en cualquier sociedad avanzada.

Una película que merece la pena ser vista. Un Oscar merecido, merecidísimo. Bravo. Os la recomiendo, de verdad. Tengo que reconocer que últimamente se me viene haciendo pesado aguantar más de dos horas pegado a una silla para ver una película, pero este fin de semana tuve un reencuentro personal de lo más gratificante con el séptimo arte. Esta, Spotlight, fue una de las causantes de mi reencuentro con el cine. La otra... Bueno, de la otra película ya hablaremos otro día... De momento, tenéis deberes que hacer... ;) ;) ;)

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