Outlander

18 de febrero de 2016


Allí donde la leyenda se confunde con la Historia y donde habitan (o se dice que habitan) criaturas fantásticas, no es de extrañar que se desarrolle el relato sobrenatural de Outlander. Rodeados de los embaucadores paisajes de las Highlands y con el halo de misterio que proporciona el cielo gris escocés, es más fácil creer que una zona recóndita del bosque tenga el poder de hacer viajar en el tiempo.

Nos situamos al final de la Segunda Guerra mundial. Tras el acuerdo de paz, ya liberados de sus responsabilidades, el matrimonio formado por Claire, enfermera, y Frank, historiador, puede reencontrarse por fin. La pareja inglesa decide entonces pasar una segunda luna de miel en Escocia para, de alguna manera, recuperar el tiempo perdido y comenzar de nuevo.

Durante este viaje a las tierras altas escocesas, los esposos se van empapando de las crónicas históricas de la región y visitan distintos lugares para disfrutar del encanto del lugar. Esta curiosidad por saborear la cultura local les lleva a presenciar a escondidas un ritual conservado desde antaño por las gentes del pueblo de Inverness: una evocación a las reuniones que los druidas del medievo celebraban alrededor de un círculo de piedras.


Lo que podría resultar jocoso e incluso ridículo, se convierte en un evento inquietante gracias a la elegancia y calidez de la escena junto a la deliciosa narración de la protagonista.

Al terminar esa peculiar asamblea, Claire repara en unas flores que llaman su atención y que permanecen en su memoria incluso después de volver al hotel. Decide entonces regresar al lugar al día siguiente para volver a inspeccionar la planta y determinar la especie. Durante esta segunda visita, la enfermera se siente tentada de posar las manos sobre una de las piedras del círculo y, tras caer rendida, despierta sorprendentemente en una nueva época, en el siglo XXVIII y... hasta aquí voy a contar.

Outlander (forastero/a) no responde al formato de relato fantástico de intrépida acción y poderosos efectos visuales, en cambio cuenta con una permanente atmósfera enigmática y una protagonista con magnetismo, con una cualidad al estilo de la sonrisa de la Gioconda que, sin saber por qué, resulta intrigante y atractiva.


Además si te atrae Escocia, tienes el añadido de disfrutar del despliegue de iconos culturales como el kilt o los clanes y deleitarte con sus bellos paisajes. Un disfrute visual con clase para transportarnos a otro tiempo y espacio. Cheerio!

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