Mientras seamos jóvenes

29 de enero de 2016



Esta película nos presenta a un matrimonio formado por Josh Srebnick (Ben Stiller), un célebre y veterano director de documentales, y Cornelia (Naomi Watts), una productora de documentales e hija de otro importante director. Josh está trabajando en su última obra, en la cuál lleva invertidos nada menos que 8 años y los que parece que faltan, y se niega a trabajar para su mujer por orgullo, para que no le resten méritos. La pareja está inmersa en una vida monótona y aburrida, no tienen hijos ni ganas, a diferencia de la pareja que forman sus mejores amigos.

Esta monotonía cambia cuando empiezan a salir con una joven pareja toda vitalidad y pasión, formada por la atractiva Darby (Amanda Seyfried) y el molón Jamie (Adam Driver), autodeclarado admirador de Josh y joven realizador de documentales. Este último actor lo descubrí en la última de Star Wars, donde no me dejó del todo buena imagen, ya que me pareció estar viendo a Severus Snape de Harry Potter en lugar de a un digno heredero de Darth Vader. Sin embargo, en esta película hace un papel realmente bueno, independientemente de si cae mejor o peor su personaje.

La película me sorprendió en su desarrollo, ya que esperaba el típico humor propio de la mayoría de películas del genial Ben Stiller, pero deriva en un enfoque más adulto. No se centra tanto en el humor por el humor, sino que muestra la evolución de las personas según pasan los años. La pérdida de sueños de futuro, sustituidos por el paso insulso de los días. En ese mirar atrás y pensar en lo que no se hizo y se podría haber hecho, en lo que nos gustaría haber hecho.

Incluso al final, cuando se descubre todo el pastel, el espectador espera esa vuelta de tuerca, el resurgimiento del héroe caído. Y una vez más, la película vuelve a sorprender gratamente, con un final con los pies en la tierra. No es un peliculón. No es la mejor para ver con un grupo de colegas con la idea de echar unas risas. Ni la mejor para ver en el cine, ni para alquilar. Pero es de esas películas que ves en una de esas tardes aburridas y al terminar no te arrepientes de verla. Incluso hace reflexionar, por lo menos a gente de mi generación, que aun siendo y sintiéndome joven, cada vez veo más cerca ese momento, y siento cada vez más rápido el paso de los años.

Así que un claro mensaje que deja la película es que hay que aprovechar el momento y vivir con pasión, para no mirar atrás y arrepentirse. Volviendo a los clásicos:

Carpe Diem

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