Expediente X

25 de enero de 2016


Si uno tiene que echar la vista hacia atrás, y tratar de recordar cuándo empezó a engancharse a esto de las series, es imposible pasar por alto Expediente X. Por muchos motivos: porque fue una de las mejores, tanto de su época como en toda la historia de la televisión; porque todos quisimos ser Mulder en algún momento (Scully era demasiado analítica, demasiado empírica); porque todos queríamos creer, aunque sólo fuera un poco (I want to believe, decía el cartel que Mulder tenía colgado en su despacho); pero, sobre todo, porque no conozco a nadie que no haya visto, al menos, un capítulo de la serie.

Yo recuerdo con especial cariño las noches de Expediente X. En mi casa todos veíamos la serie. Devorábamos los capítulos como se devora una tortilla de patata poco cuajada y con cebolla. Por cierto, si en mi casa había tortilla de patata la misma noche de Expediente X, el mundo podía detenerse, que ya estaba todo hecho.

Pero aquella emblemática serie se acabó, llegó a su final (como todo en la vida). Y todos los amantes del género nos quedamos huérfanos, buscando series que se le parecieran, que nos permitieran creer en fenómenos extraños, en extraterrestres, en gobiernos que ocultan la verdad para que nadie sepa que en realidad no estamos solos.

Y llegaron otras series. Algunas muy buenas, otras no tanto. Llegaron series que nos dejarían con la boca abierta, y nos harían olvidar, al menos durante un ratito, que vivíamos sin Expediente X. Pero seguíamos buscando...

Pero Expediente X vuelve... ¡Y vuelve mañana!

Mañana (26 de enero) vuelven los nuevos capítulos de Expediente X, que emitirá la FOX, más de 20 años después de que se diera por cerrada la serie. Ganas y emoción, intriga, suspense y, por qué no decirlo, cierto temor. Temor, sobre todo, a que los nuevos episodios no estén a la altura, no ya de aquellos míticos de hace 20 años, sino del recuerdo que aquellos dejaron en nosotros. El tiempo y la ausencia son los ingredientes básicos de la idealización. ¿Cuántas veces no os ha ocurrido que, después de ver una película, o simplemente después de volver a un lugar que teníais idealizado en vuestra mente, os disteis cuenta de que era mejor en vuestro recuerdo que en la realidad?

El olvido, las largas ausencias, ayudan a que idealicemos el objeto ausente. Ese temor es que que existe con esta serie. Esa es la barrera que debe (debemos) superar. Han pasado más de 20 años y, aunque las buenas historias son para siempre, la forma de contarlas cambia, porque cambia el espectador. ¿Será capaz Expediente X de mantener el nivel? Espero, sinceramente, que sí. Porque, pase lo que pase, yo quiero creer. Hablaremos en unos días... ;)



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