Nightcrawler

26 de diciembre de 2015

- Disculpe, ¿esto saldrá en la tele?
- En las noticias de la mañana, ¡la sangre vende!
- ¿En qué canal?
- En el que mejor pague.
Con este pequeño diálogo se puede captar la esencia de Nightcrawler, de una criatura nocturna en busca de sangre que filmar y vender a la hambrienta televisión. Un habitante más de Los Ángeles cuya desagradable vocación hará que lo que empieza como un intento de profesión pase a ocupar el
centro de su mundo. Una evolución que le llevará a deshacerse de cualquier empatía humana para transformarse en un animal exclusivamente dedicado a la persecución del éxito mediático.

Al comienzo, Lou Bloom se nos presenta como un tipo que no encuentra su lugar en el mundo laboral. Es perseverante y decidido pero su formación proviene únicamente de lo que encuentra por Internet y no consigue un trabajo estable.

Un día, en medio de su deambular, el azar le da la oportunidad de descubrir la profesión en la que podría destacar, la que podría sacarle de su vida insignificante y ofrecerle un verdadero empleo. La suerte hace que presencie un accidente al que, como polillas a la luz, acuden un par de "reporteros" para tomar las imágenes en primicia de la desgracia.

Desde el primero momento el trabajo le resulta apasionante y se propone convertirlo en su meta 
profesional. Cumple con los requisitos: flexibilidad horaria, paciencia, frialdad y tesón, y además descubre que tiene una habilidad natural para conseguir tomas impactantes.



Empieza a poner en práctica aquello que el generoso mundo de la formación online le ha señalado como herramientas para alcanzar la gloria: esfuerzo, dedicación e inflexibilidad en la consecución de objetivos. Un patrón más adecuado al trabajo mecánico de una máquina que al de un ser con capacidad de sentir y sufrir. Solamente así se puede explicar la falta de escrúpulos de los que hace gala, que aterran y repugnan a partes iguales.

Jake Gyllenhaal, que pone cara a este personaje, constituye el pilar imprescindible de la película, ya que con su actuación notable transmite la perversión que va apoderándose gradualmente de Lou. Ese rostro contenido que nos hace intuir que tras la calma superficial se esconde un cúmulo de perversidad que puede desatarse en cualquier momento.

Un ser desconectado de la sociedad por una profesión que por otra parte no existiría sin esa misma sociedad que la demanda. En general, una película de temática agria pero bien cuidada e interesante, merecedora de ocupar su sitio en nuestras recomendaciones desde Valhalla.

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