La fantasía de Terry Pratchett, el Mundodisco

6 de noviembre de 2015



Uno de los mayores placeres para un lector aficionado es el pasearse por una biblioteca en busca de una nueva novela que comenzar cual manada de lobos acecha a su presa. En varias ocasiones me he visto en esta deliciosa situación, y en tantas ocasiones ha ocurrido que veía en las estanterías de la biblioteca de mi municipio las obras de un determinado autor que me tentaban pero que sin embargo acababa descartando en detrimento de otras novelas. Fue así hasta que llegó el día predestinado para atacar a sus obras, después de mucho pensar. El autor en cuestión es el altamente reconocido Terry Pratchett, desgraciadamente fallecido en marzo del presente año.

Este autor británico de novelas de fantasía y comedia de humor todo-en-uno desarrolla sus historias en el Mundodisco, un universo extenso y polifacético.

Los dos títulos de este autor disponibles en la biblioteca en cuestión son: "El ladrón del tiempo" y "Carpe Jugulum". Los pongo por este orden porque fue el orden por el que me los leí. Y por tanto hablaré de ellos también en este orden.

El ladrón del tiempo

Esta novela tiene tres tramas claramente diferenciadas pero que obviamente están relacionadas y que por supuesto terminan entrecruzándose. Por un lado tenemos a un relojero llamado Jeremy Relójez  que diseña los relojes más exactos de toda la ciudad. Se trata de un personaje obsesionado con la exactitud y que no sabe tratar con las personas. Tienen un cuidado especial con él en el gremio de relojeros. Vive una vida rutinaria hasta que llega a la tienda una atractiva mujer que le encarga diseñar el reloj perfecto. Para ayudarlo a construir el reloj, le presta un ayudante con el nombre de Ígor, un Ígor.

Por otro lado, tenemos una orden de monjes guardianes del tiempo, encargados de proteger el correcto flujo temporal, en la que hay diversas categorías de monjes. Están los novicios de nuevo ingreso, y luego están los monjes consagrados, siendo los barredores (barren los suelos) la casta más baja, en contraposición con los acólitos, el acólito en jefe y el abad, el rango más alto. Los protagonistas de esta segunda trama son un novicio de nuevo ingreso llamado Lobsang Ludd (que creció en el gremio de ladrones de Ankh-Morpork) y un barredor de nombre Lu-Tze, que pese a ser barredor parece no ser un monje cualquiera.

Finalmente tenemos a una profesora de colegio un tanto especial llamada Susan, con un padre todavía más especial. Será su padre quien la sacará de su rutina diaria en la escuela para llevar a cabo un importante cometido.

A estas tres tramas hay que añadir un ingrediente extra a la mezcla, los auditores, encargados de guardar la paz y el equilibrio del universo. Están hartos de los humanos y su constante descontrol. Quieren tenerlo todo controlado y están dispuestos a destruir el universo mismo si fuera necesario. Es con este objetivo que mandan a una auditor con forma de mujer bajo el nombre de Myria Lejean para encargar al relojero la fabricación del reloj perfecto, capturando <<el tic del universo>>, la unidad de tiempo más pequeña que puede producirse. Aunque el relojero no lo sabe, esto produciría la destrucción del espacio-tiempo.

Lu-tze y Lobsang tendrán la misión de detener la fabricación de dicho reloj y evitar así la destrucción total.

La historia me parece una pasada, realmente buena. Pero lo mejor de todo sin ninguna duda es Lu-Tze, me parece un personaje tan divertido y complejo a un tiempo que lo considero uno de los mejores personajes que me he encontrado en novela alguna. Y el resto de personajes tampoco se quedan atrás.


Carpe Jugulum

El título de esta novela lo traducen en la propia novela, y vendría a significar directo a la yugular. La novela está protagonizada por tres brujas que forman un aquelarre llamadas Agnes, Tata Ogg y Yaya Ceravieja. Una cuarta bruja llamada Magrat se va a casar con el príncipe del pequeño reino de Lancre, por lo que el trío de brujas ha sido invitado a la boda.

Los problemas surgen debido al extremo progresismo del príncipe, que decide invitar a la boda a una familia aristocrática de vampiros, los Urrácula, del reino de Überwald. Pero en progresismo no gana nadie a estos vampiros, ya que quieren dejar las viejas costumbres, desde el odio al ajo y los crucifijos hasta la intolerancia a la luz solar, lo cual hace enfadar a su mayordomo Ígor, defensor de las viejas costumbres, quien siempre está intentando colocar telarañas por los rincones. El problema es que también quieren apoderarse del reino de Lancre y gobernarlo bajo su nueva filosofía.

A las brujas y los vampiros hay que añadir la aparición de unos pequeños y violentes seres de gorros azules y puntiagudos llamados Nac mac Feegle; y a un sacerdote, el Bastante Reverendo Poderosamente Avena, reliogioso del dios Om encargado de celebrar la boda.

A pesar de ser una novela cómica como el resto de novelas del Mundodisco, se tratarán temas tan serios como la propia religión, eso sí, con un gran sentido del humor y sin faltar nunca al respeto.

Esta novela como digo al inicio la leí en segundo lugar, y después de cómo me enamoró El ladrón del tiempo, esta se me quedó algo más sosa, a pesar de lo cual es una lectura muy recomendable, entretenida y ligera, y que deja un buen sabor de boca. Como posible punto negativo podría decir que al comienzo de la novela me costaba distinguir una bruja de otra por los nombres, pero yo siempre he sido malo en ese sentido, así que puede ser que a la mayoría de lectores no les ocurra lo mismo.


Coincidencias:

Es curioso que ambas novelas tienen factores o personajes en común. Concretamente la aparición de la muerte como personaje tangible (hasta cierto punto), así como un Ígor como ayudante o mayordomo. Sin embargo, el carácter de un Ígor y otro son casi opuestos. Pero con ambos te ríes. Y ambos tienen el mismo ceceo.

Por otro lado, mientras uno de los libros está protagonizado por unas brujas, en el otro se mencionan a las brujas de pasada, comentando lo peligroso que puede ser robarles una escoba y que te descubran en la acción. De hecho, la bruja Tata Ogg aparece de pasada en la primera novela.


Conclusiones:

Me han gustado las dos novelas, y estoy deseando hincarle el diente a más novelas de Terry Pratchett, lanzarme directo a la yugular (¡qué ocurrente soy!). Sin embargo, la primera le da mil vueltas a la segunda según mis gustos, y no porque la segunda sea mala sino porque la primera me parece deliciosa.

Y si algún desdichado que lea mi post ha leído El ladrón del tiempo, que me diga si se ha enamorado como yo del personaje Lu-Tze y su Senda de la señora Cosmopolita. Me ha gustado tanto que me he hecho con otra novela de Terry Pratchett que próximamente procederé a leer con título Dioses Menores, debido a que he descubierto que Lu-Tze aparece, aunque prácticamente de pasada como personaje secundario.


Frases o extractos de las novelas:

Doblaron un recodo del pasadizo principal y Barredor puso las manos en
los tiradores de un par de puertas enormes lacadas en rojo. Luego miró
hacia atrás. Lobsang se había parado en seco a pocos pasos de él.
—¿Vienes?
—¡Pero si ni siquiera a los dong se les permite entrar ahí! —dijo Lobsang
—. ¡Hay que ser por lo menos un ting de Tercer Djim!
—Sí, ya. Es un atajo. Vamos, que aquí fuera hace corriente. (El ladrón del tiempo)

Se oyó un tintineo de platos procedente de la pequeña cocina que
había en la trastienda. Bajó a toda prisa, arrastrando la sábana detrás de sí.
—Normalmente tomo... —empezó a decir.
—Toztadaz,  zeñor  —dijo  Igor,apartándose de la cocina—. Ligeramente marronez, zozpecho.
—¿Cómo lo ha sabido?
—Loz  Igorz  aprendemoz  a anticiparnoz, zeñor —respondió Igor—. Tiene una cocina maravilloza, zeñor. Nunca había vizto un cajón donde puziera «Cucharaz» y zolamente hubiera cucharaz. (El ladrón del tiempo)

 Todo el mundo tiene una cláusula condicional en su vida, algún pequeño añadido tácito a las reglas como por ejemplo «salvo cuando me haga falta de verdad» o «a menos que no haya nadie mirando», o por supuesto, «excepto si el primero ha sido de crocante». Soto llevaba siglos abrazando su creencia en la santidad de toda vida y en la inutilidad suprema de la violencia, pero su cláusula condicional personal rezaba «pero el pelo no. Nadie toca el pelo, ¿vale?». (El ladrón del tiempo)


- Jason Ogg era muy corpulento y muy fuerte y, por tanto, no era un hombre violento, porque no le hacía ninguna falta. (Carpe Jugulum)

- Ja - dijo Tata Ogg, que era capaz de darle la espalda altivamente a alguien sin dejar de mirarle a los ojos. (Carpe Jugulum)

Poderosamente Avena se volvió a secar los ojos.
—Ejem, ¿hay pescado?
—Lo dudo.
—Este mes solamente comemos pescado.
—Ah. —Pero la voz inexpresiva no parecía funcionar. El seguía queriendo hablar con ella.
—Porque el profeta Brutha se abstuvo de carne, ejem, cuando estaba errando por el desierto, ya sabes.
—¿Cuarenta veces cada bocado?
—¿Perdón?
—Lo siento, estaba pensando en otra cosa. —En contra de todo sentido común, Agnes dejó que la curiosidad entrara en su vida—. ¿Y qué carne hay para comer en un desierto?
—Ejem, creo que no hay ninguna.
—Entonces no es que se negara a comerla exactamente, ¿no? —Agnes examinó la multitud que se estaba congregando, pero nadie parecía ansioso por unirse a aquella pequeña discusión. (Carpe Jugulum)

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