Batman: La Broma Asesina

7 de octubre de 2015


A lo largo de estos años, en Crónicas de Valhalla nos hemos atrevido con el cine, las series, un buen número de libros e incluso hemos dedicado algún que otro post al arte conceptual que precede a toda obra cinematográfica que se precie. La espinita que aún teníamos pendiente era inaugurar una sección dedicada al mundo del Cómic, un mundo que convive en continua sinergia con todo lo anterior y que hoy he decidido incorporar a nuestro carrusel bloguero. ¿Os imagináis la historia del cine sin Batman, Superman o Spiderman? ¿Os imagináis habernos perdido obras como Watchmen, Sin City o 300? ¿Un mundo sin Frank Miller, Alan Moore o Stan Lee? Desde luego yo no.


Se puede decir que mi primer contacto con el mundo del comic fue con los tebeos de historietas que me compraba de niño mi padre. Las aventuras de Tintín, Asterix y Obelix, Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón fueron la antesala a mi posterior afición por el Manga japonés y las novelas gráficas del universo DC y Marvel. Dicho sea de paso, tengo que agradecer a mi yo de hace casi 30 años la maravillosa idea de conservar en unas más que aceptables condiciones (en lugar de pintar y colorear que es lo que suelen hacer los niños normales a esa edad) tebeos como el número 81 de Superman que publicó en España Ediciones Zinco hace unos cuantas décadas.

Pero no es de ese número de Superman de lo que quiero escribir en este primer post (aunque bien merecía una mención). Como la ocasión lo merece, he pensado dedicar esta primera entrada a una de las novelas gráficas más importantes de la historia del Cómic protagonizada por uno de los personajes más carismáticos y ambiguos del universo DC. Como no podía ser de otra manaera me estoy refiriendo a Batman y La Broma Asesina.

Escrito por Alan Moore en 1988 e ilustrado por Brian Bolland, La Broma Asesina es un cómic dedicado a la historia del Joker, el gran enemigo y villano de toda la historia de Batman. Se trata de una historia corta, de tan sólo 64 páginas, pero oscura y profunda en un mundo en el que reina lo absurdo. En La Broma Asesina el Joker es el auténtico protagonista y el Caballero Oscuro es un secundario que va tras sus pasos.

Los que saben de esto dicen que esta obra supuso un punto de inflexión en cuanto al personaje y que fue la auténtica fuente de inspiración para la inmortal interpretación de Heath Legder en la película El Caballero Oscuro de Christopher Nolan.


Básicamente Alan Moore muestra al maestro del engaño, al despiadado y demente asesino, con un origen muy humano que hasta ese momento no había sido tratado en los cómics. Moore cuenta la historia del villano, presentándolo como un hombre fracasado, con una esposa embarazada a la que debe y no puede alimentar o proporcionar un hogar. Lo hace mediante diferentes flashbacks que se entrelazan a la perfección con el argumento. Un argumento que empieza con la visita de Batman al manicomio Arkham y que termina con el Caballero Oscuro llevando al Joker de nuevo al asilo.

Uno de los temas que plantea la novela es la posibilidad de que Batman esté tan loco como los criminales que combate, pero manifestando dicha locura de una forma diferente.

Os invito a que descubráis el resto adentrándoos en sus viñetas. Estoy convencido de que si probáis, repetiréis.

Había una vez dos tipos en un manicomio y una noche deciden que ya no les gusta vivir en él. ¡Así que deciden escaparse! Entonces se suben al tejado y ahí, ven las azoteas de los edificios de la ciudad, que se pierden en el horizonte bajo la luz de la luna [...] que se pierden hacia la libertad. El primer tipo da un salto y cruza sin problemas. Pero su amigo no se atreve —porque teme caerse—. Entonces el que ha saltado tiene una idea y dice: «Llevo una linterna encima alumbraré con ella la distancia que separa ambos edificios para que así puedas caminar por el haz de luz». Pero el otro niega con la cabeza, y dice: «¿Pero acaso crees que estoy loco?. ¡La apagarías cuando fuera por la mitad!»


¡Larga vida al Cine... y al Cómic!

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