House of Cards (3ª temporada)

12 de julio de 2015



Como en la segunda temporada de House of Cards dejábamos felizmente colocado a Frances Underwood en su soñado despacho, podía extrañar que la historia se fuera a continuar más. Desde el principio se sabía que la serie se había firmado por un mínimo de dos temporadas y con el desenlace de la segunda, el hilo argumental podía tener su perfecto punto y final. Sin embargo, el gran éxito cosechado empujaba a Netflix a continuar narrando las andanzas de los cautivadores Underwood. Y yo, a pesar del magnetismo de los actores me preguntaba: Si Frank ya ha alcanzado su meta más complicada, ¿cuál va a ser el siguiente reto? ¿Cómo podrá ser comparable al anterior? 

El caso es que me equivocaba, porque si escalar por el castillo de naipes parecía difícil, no caerse de esa cima resultará serlo aún más. Al final, el mayor y verdadero desafío será tan simple como mantenerse.

(STOP!¡AVISO!: A partir de aquí se esconden crueles y perversos SPOILERS para los lectores que no hayan visto la tercera temporada. Pueden aparecer de improvisto así que ¡ahora es el momento de retirarse!).

Desde el principio de la temporada empieza a quedar claro que el enfoque es diferente. Las distintas situaciones van mellando la coraza de los Underwood que se muestran más vulnerables. Se podría decir que dejan de parecer las fieras impasibles que conocíamos para mostrarse más débiles, más humanos. ¿Menos interesantes entonces? Esta apuesta por dejar el peso de la trama en un plano más personal ha dividido a la audiencia entre los que alaban esa evolución y los que han quedado un poco decepcionados por la pérdida de ritmo

Si las dos temporadas anteriores mostraban a un Frances imparable, aquí se nos presenta algo mermado, con menos aliados y e incluso se podría decir que menos influyente a pesar de ser ya el presidente. Su papel se ve más arrastrado a reaccionar que a anticiparse a los problemas que surgen a nivel internacional (principalmente en su relación conflictiva con Rusia), a nivel nacional (en la pelea por el desarrollo de su programa "América trabaja") y a nivel local dentro de su partido (en la campaña de elecciones primarias).

Por otra parte, el personaje de Claire amplía si cabe su protagonismo. Desde los primeros capítulos se presenta insatisfecha, considerando la nueva posición de primera dama como trampolín para continuar en su ascenso y no como un objetivo final cumplido. Tras el período como embajadora, que acaba forzosamente, la diferencia de metas entre los Underwood desencadena grietas en el matrimonio que rompen la solidez de la que tan orgullosos estaban.


El otro gran personaje de la temporada, Doug Stamper, que dejábamos a las puertas de la muerte, también reaparece más débil. En un principio, al verse obligado a una dura rehabilitación e intentando desesperadamente retomar sus funciones al lado del presidente. Más adelante, recayendo en su adicción al alcohol. Una historia de altibajos en la que la intriga se mantiene en no conocer sus verdaderas cartas hasta el final pero que a mi parecer queda empañada por la sombra alargada de su obsesión por Rachel. Una obcecación enfermiza que no me convence y que me resulta cargante. Además, para mayor desastre, el tema dará como consecuencia la historia desventurada entre Lisa (ex de Rachel) y Gavin (hacker) que parece más relleno que otra cosa. A pesar de todo esto, dentro de la subtrama, el momento de la palada de tierra sobre la cara de Rachel hizo que mi mandíbula cayera al suelo. Elegante aunque macabra a partes iguales.

Por otro lado, para arrojar aire fresco aparecen nuevos personajes. Principalmente Viktor, el presidente ficticio de Rusia que tanto recuerda a Putin, y el escritor de best-sellers Thomas. Por su parte, el dirigente ruso se erige como un digno adversario que deja una visión debilitada del carisma del presidente de EE.UU.  Por otra, Thomas actúa como una herramienta que con la excusa de la elaboración del libro da lugar a encuentros personales que sirven para conocer un poco los sentimientos más íntimos de Frank y Claire (aunque la escena del mareo durante la donación de sangre queda algo forzada).

En general, el sacrificio de abandonar como eje argumental la manipulación en pasillos para profundizar en los personajes conlleva que la trama sea mucho más plana, sin grandes sorpresas y para mí menos embaucadora que las predecesoras. No vemos ni un golpe de nudillos, y Frances no nos habla tanto como antes. Hay menos planes maquiavélicos que desvelarnos y el matrimonio que antes arrasaba, pierde influencia, y en consecuencia parte de su encanto.

A pesar de todo, el producto sigue teniendo mucha calidad. El trabajo de los actores es sobresaliente y siguen desarrollándose recursos interesantes (cabe destacar la forma de transmitir el paso de 30 días por medio de la evolución del trabajo de los monjes budistas).

Tendremos que esperar a la siguiente entrega, ya confirmada, para saber cómo se defenderá Frank ahora que su arrogancia ha causado que casi todos le hayan abandonado: Remy, Jackie y principalmente Claire. ¿Seguirá ella proyectando su sensación de debilidad en odio a Frank? ¿Serán capaces de continuar sus caminos por separado? La historia continuará en 2016...


2 comentarios:

  1. Muy grande esta serie y muy grande tu post. Como bien has dicho, lo difícil no es llegar, sino mantenerse, es cierto que puede que la serie pierda fuerza a la vez que lo hacen los Underwood, pero eso también me gusta, el hecho de que ya no consigan todo lo que se proponen, y que su matrimonio muestre esas grietas con discusiones que antes no existían le da un toque más realista. Ya lo dijo la anterior Primera Dama, parafraseando: "Desde que Garret se convirtió en presidente nuestro matrimonio ya no es el mismo, casi ni nos vemos en todo el día", y es que como dijo Jesús de Nazaret: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", no se puede ser el dirigente de "la nación más poderosa del mundo" sin dar nada a cambio. Ahora a esperar hasta que salga la cuarta temporada :/

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    1. Supongo que los guionistas no han querido estancarse y han preferido dar una vuelta de tuerca para sorprender a los fans. Es cierto que la nueva situación es más realista pero a mí me ha dejado un poco desencantada, los cambios no gustan a todos por igual ;)
      De todas formas tengo curiosidad por conocer el rumbo que tomará a serie en la siguiente temporada, así que sigue siendo una "must" en mi lista. Muchas gracias por el comentario Marianín!!

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