30 días de oscuridad

8 de julio de 2015


No se me ocurre mejor forma de empezar que diciendo que si eres fan de las películas de vampiros, a las que ya dedicamos un especial en el blog, 30 días de oscuridad (30 days of night, 2007) sencillamente te gustará. Mucho. Vale que no es una GRAN película, pero sí es una película muy disfrutable, bien contada y con una genial caracterización de los "chupasangres". Esto último me ha parecido seguramente una de sus mejores virtudes. Estos vampiros dan miedo sólo de verlos; son salvajes, despiadados y terroríficos, lejos de la clásica figura de señores victorianos, con coleta y colmillos postizos o los adolescentes guaperas de tez pálida que puede encontrar uno en la saga Crepúsculo.

La historia se desarrolla en un pequeñito y solitario pueblo de Alaska donde cada invierno el sol se pone y no vuelve a salir en 30 días. ¿Hace falta que diga más? Pues en efecto el pueblo se convierte en un blanco muy apetitoso para un clan de sádicos vampiros sedientos de sangre que encuentran su Edén particular. Por su parte un reducido grupo de supervivientes, con Josh Hartnett a la cabeza encarnando al Sheriff, hacen lo posible por sobrevivir.


Además de lo bien hechos que están los vampiros, también hay que dar un voto a favor de la ambientación. Un lugar derruido que sirve de perfecto escenario y testigo neutral entre cazadores y presas. Paisajes desolados llenos de nieve salpicada con sangre. Mucha sangre. Si te va el gore también encontrarás una buena dosis aquí, porque desde luego hay sangre y amputaciones para dar y tomar. Aunque también hay que decir que todas las escenas "sangrientas" están argumentalmente justificadas. Así que otro punto a su favor.


Conclusión: si te gustan las películas de terror, y el género de vampiros en particular, en 30 días de oscuridad te vas a encontrar con una cinta absorbente con una muy conseguida estética que merece una oportunidad.

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