Im Labyrinth des Schweigens (La Conspiración del Silencio, 2014)

26 de mayo de 2015


Hoy en día se conocen en todo el mundo los sucesos acontecidos en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Hechos repugnantes e innombrables que estremecieron a toda la humanidad y que ponen los pelos de punta, con solo imaginarse lo que cada una de esas personas sufrió en su propia piel, y que sufrió por sus seres queridos. Hombres, mujeres, niños, ancianos...personas que por el simple hecho de ser diferente, de pensar diferente, o de desafiar un sistema político injusto y cruel, fueron arrebatados de sus familias y de sus hogares y que fueron exterminadas como si de una mala plaga se tratase...

Sin embargo, estos actos que me hacen tener vergüenza de nuestra propia especie fueron encubiertos en los primeros años después de la guerra. Y cuando digo primeros años, no digo dos o tres, sino que fueron nada menos que 20 los años que el gobierno alemán federal ocultó ese macabro pasado. "Estabamos en guerra y en la guerra ocurren cosas atroces", era el pensamiento con el que se intentó hacer un lavado general de conciencia y de imagen de cara al resto del mundo y a su propia sociedad. Pero al mismo tiempo de agachar la cabeza y de trabajar duro por levantar de nuevo el país se intentó el deleznable acto de ocultar los atentados contra la humanidad perpetrados en Auschwitz, el campo de concentración más tristemente famoso del holocausto nazi, donde fueron asesinadas más de 1,1 millones de personas.

La película de os traigo hoy es Im Labyrinth des Schweigens ("En el Laberinto de Silencio", aunque su título en la cartelera española como siempre se desvía de la traducción literal, y además repite el nombre de otras cintas con idéntica denominación. Un aplauso para el traduce los títulos en España. En la cara. Con un diccionario). Este filme alemán expone el hecho histórico que supuso el ocultamiento de estos crímenes, y de como se luchó por sacar la verdad a la luz, de como se perseveró por no olvidar a esas víctimas y por condenar a los monstruos artífices de la masacre.


El principal responsable del desmantelamiento de aquella conspiración ocultista es un jovencísimo fiscal Johann Radmann, personaje creado expresamente para la ficción del filme si bien representa la labor que realizaron los verdaderos fiscales Joachim Kügler, Georg Friedrich Vogel y Gerhard Wiese. En la película, el miembro de la fiscalía de Frankfurt se presenta desconocedor de los procesos de Auschwitz, pero el descubrimiento de unos documentos, y el entrar en contacto con un periodista activista por la causa y con supervivientes del campo, le llevan a poner en marcha un proceso judicial contra algunos de los SS que sirvieron en Auschwitz. El camino a seguir no es sencillo, al encontrarse con un montón de trabas y de personas que entorpecen la investigación, queriendo ocultar lo ocurrido, y pretendiendo no remover el pasado.

En nuestra época actual, en la que pantomima predomina en la sociedad y la cultura, en el que Adolf Hitler se levanta de entre los muertos con un ejército de zombies nazis y en el que Auschwitz es algo parecido a un parque temático, todavía hay personas que intentan luchar contra el olvido. Y no solo contra el olvido, si no contra el silencio. El director del filme Giulio Ricciarelli, miembro de ese honorable grupo, asegura que:
Cuando presentamos la película se me acercó gente que me dijo que acabó el colegio en 1958 y que no fue hasta los años 60, y al ver en Estados Unidos un documental sobre los campos de concentración, cuando se dio cuenta de la existencia de esos campos. En aquella época, el canciller Konrad Adenaeur [primer dirigente de la RFA entre 1946 y 1963], pero también los americanos, habían hecho el pacto de callarlo
Ricciarelli puntualiza que pretende ser un homenaje al equipo de abogados que, liderados por el fiscal Fritz Bauer (quien estuvo recluido en el campo de concentración de Heuberg) llevaron a cabo los llamados juicios de Frankfurt (1963-1965), la primera vez que un país juzgaba a sus propios criminales de guerra. y casi 20 años después de los juicios de Nuremberg emprendidos por los aliados al acabar la Segunda Guerra Mundial.

Una película que seguramente no pasé a ser una leyenda del cine, pero que es de obligado visionado por conciencia histórica. Porque no hacer frente al pasado turbio de un país es algo intolerable viviendo en una democracia. De esta manera, se nos enseña una lección muy importante, perfectamente aplicable en este nuestro país, donde, a pesar de las denuncias internacionales, aún no se han investigado los crímenes de la dictadura franquista.

Espero haber removido vuestra conciencia. SrRorschach para Crónicas de Valhalla, Madrid.

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