Ser o no ser

4 de marzo de 2015


Varsovia, agosto de 1939. La gente corre horrorizada por las calles o se queda atónita ante esa visión, ¡el mismísimo Hitler en el centro de la ciudad, solo y plantado delante de una tienda delicatessen! ¿Qué querrá? ¿Comprar algo para comer? ¿O saltarse su dieta vegetariana y zamparse a Polonia?

Así comienza la que para muchos es la obra maestra de Ernst Lubitsch, director alemán de nacimiento y judío de pensamiento, que se rebeló contra el nazismo de la mejor forma que sabía, haciendo filmes como este presentado en 1942 desde su exilio en EEUU.


Carole Lombard y Jack Benny dan vida a la pareja estrella de la trama, la de un matrimonio de actores de teatro que compiten en ego y fama entre la población polaca. Protagonistas de la escena cultural que se ve interrumpida por el estallido de la segunda guerra mundial. Un hecho que les obliga a usar sus dotes interpretativas aunque sea lejos del escenario, campo que sabrán aprovechar para los intereses de estado. Y todo presentado como un magnífico juego de realidad ficción que se mantiene de principio a fin.


Es en el género de la comedia, cuando un director debe mostrarse más cuidadoso para encontrar el equilibrio y mostrar la inteligencia que divierte sin caer en la risa fácil que pronto se olvida. Con esa habilidad se logra en este caso que lo que parece una historia de devaneo amoroso y chistes superficiales resulte una dura crítica política cargada de intención. Lubitsch consigue así desplegar una visión ácida del régimen nazi pero repleta de escenas sorprendentes y conversaciones de lo más ocurrente que divierten, y bien, al espectador. Un río de dobles sentidos donde el mensaje entre líneas tiene mayor importancia que el diálogo en sí.


En definitiva una obra excepcional, de hilo fino, que rebosa una originalidad no perecedera (algo nada fácil) y que supone una apuesta segura para disfrutar de buen cine.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Procura que tu comentario esté relacionado con esta entrada y no olvides revisar la ortografía. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, escribe con respeto y educación. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados. Gracias por comentar.