And the Oscar goes to… (87 edición)

23 de febrero de 2015


Un año más, llegó la gran noche de los premios del cine. Sí, del cine americano, lo sé. Pero, nos guste más o nos guste menos, la ceremonia de las estatuillas doradas se convierte, en cada edición, en el referente mundial. Y no sólo en lo que respecta al cine – al fin y al cabo, de eso se trata -, sino que otros aspectos a priori más secundarios a veces casi llegan a nublar el auténtico motivo por el que se celebra la gala. Prueba de ello es su obligada alfombra roja, casi más comentada que la entrega de premios en sí, y que cada año se convierte en un escaparate para diseñadores y estrellas que parecen pugnar por llamar la atención, para bien o para mal. Lo que sea, mientras hablen de uno. 

Pero vayamos a lo nuestro: los galardonados (en las categorías principales). El premio más jugoso, sin duda, es el reconocimiento a mejor película. Y este año se lo llevó la que se lo tenía que llevar. Por su atrevimiento, por su calidad de guión, por el estado de gracia de sus actores y, sobre todo, por ese falso plano secuencia casi infinito, Birdman aparecía como ganadora en la mayoría de las quinielas. Méritos, desde luego, no le faltaban. 

Sin embargo, el hecho de que la concesión de este premio no haya sorprendido a nadie no debe servir para desmerecer a las demás competidoras. El hombre pájaro, por muy alto que volara, no consiguió nunca distanciarse demasiado de las que, para mí, bien podrían haber sido las galardonadas como mejor película. Me refiero a Boyhood y a Whiplash.

Lo mío con Linklater es una historia de amor que se prolonga en el tiempo, como sus películas. Seguí y amé su trilogía “Antes de…” casi a tiempo real, y la plasmación de esa obsesión por el paso del tiempo, por el reflejo más auténtico del efecto que los años ejercen en nuestras vidas resultó en Boyhood, ese proyecto inmenso que, con paciencia y tesón se ha convertido en un hito de la historia del cine, aunque aún no hayamos sabido comprenderlo del todo. Decía Edward Norton que dentro de unos años Birdman se estudiará en las escuelas de dirección. Y a mí no me extrañaría ver a Boyhood formando parte del mismo temario. Si yo hubiera podido votar, con el corazón en la mano, probablemente me habría quedado con esta excepcional cápsula del tiempo. 


Sin embargo, no puedo dejar de mencionar a la que, en mi opinión, ha sido la otra gran sorpresa de este año: el duelo de titanes de Whiplash. La tensión, la obsesión, el sacrificio, el dolor… jamás esperaba encontrarme con algo tan intenso cuando me senté frente a la pantalla para descubrir la historia del estudiante de percusión y su más que exigente profesor. Sé que muchos tildan de exagerado el papel de J.K. Simmons. Pero todo aquel que haya vivido algo similar – aunque lejano – sabe perfectamente qué representa realmente esta cinta. Y, por supuesto, Whiplash cuenta con los minutos finales más intensos de toda esta edición de los Oscar. Si hay una película que nos corte la respiración, sin duda es esta.

Siguiendo con la categoría principal, y un escalón más abajo, se encontraba El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson. Película deliciosa, divertida, colorida y sentimental. Un derroche de originalidad que obtuvo su justo reconocimiento al encontrarse entre las nominadas, muy por encima de los biopics que tan de moda han estado este año.

Supongo que el Oscar de Iñárritu no deja de ser coherente con respecto a lo que más se ha valorado como méritos de Birdman. Y aun así, no deja de ser doloroso que Linklater no haya encontrado (aún) premio para su constancia. Puestos a dar premios a Birdman, muchos ya contaban con el triplete completado por Michael Keaton. Y, aunque no le faltaran méritos, me parece muy justo que la estatuilla de mejor actor haya caído en manos de Eddie Remayne. Se critica a menudo cuánto se recompensan en Hollywood las interpretaciones de enfermos y enfermedades. Pero es cierto que es precisamente este joven Hawking el que no sólo carga la cinta sobre sus hombros, sino también el principal responsable de que La teoría del todo sonara junto a las grandes de este año.


Tengo que reconocer que no he visto Siempre Alice, pero cualquier otro año habría estado de parte de Julianne Moore. Sin embargo, me aferraba a que Rosamund Pike se llevara, aunque fuera de manera representativa, el premio por Gone Girl. Y es que la inmensa película de Fincher sí que ha sido la gran olvidada de esta edición (y no la más que sobrevalorada Interstellar).

En cuanto a los actores de reparto, ninguna queja que plantear: J.K. Simmons es una pieza clave en una dualidad en la que la frontera entre “protagonista” y “reparto” queda prácticamente desdibujada. Y en cuanto a Patricia Arquette, podría decirse que ha nacido – y vivido – para este papel, y haber otorgado el premio a cualquiera de sus competidoras no habría sido nada justo.

En cualquier caso, y como siempre ocurre, donde hay elección hay disparidad de opiniones. Lo importante es que, ocurra lo que ocurra, los Oscar siempre están rodeados de todo menos de indiferencia.

3 comentarios:

  1. Hola Isabel,

    Me gustaría, siempre desde el respeto, expresar mi total disonancia en cuanto a tu opinión acerca de lo merecido del galardón de mejor película para Birdman.

    Algunos de tus compañeros del blog, que me conocen bien, saben que soy algo prejuicioso con el cine estadounidense (por no decir con EE.UU en general) y por eso mi parecer puede estar algo condicionada en principio. No obstante, diré en mi defensa que de las ocho nominaciones a la mejor película que había, yo he visto 4: Boyhood, El gran hotel Budapest, The Imitation Game y la susodicha Birdman. De estas cuatro, yo personalmente me habría quedado con Boyhood con muchísima diferencia de las otras. No sólo eso, sino que para mí Birdman sería la última de ellas si las ordenase.

    De la actuación de Birdman, estoy de acuerdo contigo, me parece buena. No obstante, lo que más me choca de tu parrafo ensalzando la película es cuando dices que es clara merecedora de la estatuílla por guión y por "ese plano secuencia casi infinito". Respecto al guión, personalmente me pareció una historia algo insulsa. Un hombre que lucha contra su pasado, pero sin mayor repercusión. Por no hablar de un final sin pies ni cabeza. Y lo del plano secuencia...pues bueno... yo salí del cine con un dolor de cabeza importante, y lo digo literalmente. No digo que no pueda ser un recurso técnico muy interesante y perfectamente válido para momentos específicos en los que se pretenda dar un matiz de mayor tensión a una escena, pero el abuso durante toda la película del mismo, para mí está injustificado. Reitero, creo que los ojos se me salían de las órbitas.

    Sé que como se suele decir, para gustos, los colores, así que por eso comento. Quizás no soy lo suficientemente "refinado" como para entender una "obra maravillosa", pero yo entiendo que una película tiene que trasnmitirte algo, ya sea sorpresa, diversión, compasión,etc. En mi caso, Birdman no consiguió absolutamente nada de eso.

    Sin más, siento que no estemos de acurdo.

    Un afectuoso saludo.

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  2. Genial entrada Isabel, como siempre :-). No se me ocurre mejor manera de resumir lo que aconteció el domingo por la noche.
    En lo personal me alegro sobremanera por mi pelirroja favorita de Hollywood (aún sin tampoco haber visto Siempre Alice), más allá de coincidir contigo en que Rosamund Pike merecía "algo" más por su papelón en Perdida.
    A lo único a lo que me resisto es a que Interstellar no haya estado en las quinielas para llevarse el Oscar de la Academia a la mejor película del año, algo que considero absolutamente IMPERDONABLE.
    Y sólo por completar el resumen, no puedo pronunciarme sobre la decisión de elegir Ida como mejor película de habla no inglesa (porque no la he visto). Las que sí he visto han sido Leviathan y la que pensaba que tenía todas las papeletas para alzarse con la estatuilla: Relatos Salvajes (me encantó).

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  3. ¡Gracias a los dos por vuestros comentarios!

    Zaratuste, no creas que nuestra opinión es tan diferente: como he escrito más arriba, yo también me habría quedado con Boyhood antes que con la ganadora. Sin embargo, sí que me gustó mucho el guión de Birdman. Aparte de la lucha del actor con su pasado que has comentado, me encantó la manera en la que reflexiona sobre otros temas como la relación existente entre el cine (más o menos comercial) y el teatro, o el papel de la crítica en este mundillo.

    Luis, a mí también se me quedó un pellizco con el poco reconocimiento que ha tenido "Perdida" este año. Creo que merecía mucho más. En lo que no coincido contigo es en lo de "Interstellar"... No me gustó nada, nada, y me alegro de que no haya estado siquiera entre las nominadas (¡Lo siento!). En cuanto a las películas de habla no inglesa, sólo he visto "Relatos Salvajes", y también me encantó. Pero es la única que he visto de esa categoría... así que no puedo opinar acerca de la ganadora.

    ¡Saludos, y gracias por comentar!

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