Interstellar. El último trampantojo de los Nolan.

20 de noviembre de 2014


Desde la crisis creativa de un escritor, pasando por una pérdida de memoria que impide recordar quien eres realmente, el peso de la responsabilidad de alguien obsesionado con acabar con el crimen organizado o la inmersión en unos submundos interiores que condicionan nuestras opiniones, todas tienen un nexo común: historias que parecen tener una temática central clara, pero de las que subyacen otras secundarias que van ganando protagonismo en el desarrollo de la película.
Y cuando parecía que todo lo que Christopher y Jonathan Nolan se dedicaban a contarnos estaba bien delimitado, se les ocurre mirar hacia arriba, hacia un viejo anhelo del ser humano.

Nota: El artículo puede contener Spoilers en una concentración del 6%, el resto son trazas de frutos secos.


En un futuro alarmantemente cercano, la vida en el planeta Tierra se hace cada vez más difícil debido al agotamiento desmesurado de los recursos energéticos y las materias primas. En secreto, la NASA prepara un plan de emergencia para ir en busca de un nuevo hogar para el ser humano. El ex-piloto e ingeniero Cooper (actualmente granjero de maíz), deberá dejar atrás a su familia para embarcarse en dicha misión con tal de intentar iluminar el oscuro y vacuo futuro de la especie humana.
Quizá me encuentre ante el punto de más desacuerdo con la historia, no profundizando nada en la responsabilidad del ser humano por llegar hasta el punto de acabar con las condiciones de vida sobre la Tierra y centrándose únicamente en la capacidad del hombre de colonizar el Universo.

Sólo son fuegos artificiales.

Unas interpretaciones entre las que destacan la de un Matthew McConaughey que demuestra no ser flor de un día, pero sobre todo la de Jessica Chastain. Donde no desentona demasiado Michael Caine y no sé donde encuadrar a Anne Hathaway, ¿o era Sandra Bullock? Las dos siguen tan perdidas en el vasto Universo que ahora mismo no lo tengo muy claro...

"No entres dócilmente en esa noche quieta. La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día; Rabia, rabia, contra la agonía de la luz. Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa, porque sus palabras no ensartaron relámpagos no entran dócilmente en esa noche quieta. Los buenos, que tras la última quietud lloran por ese brillo con sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde rabian, rabian contra la agonía de la luz. Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino no entran dócilmente en esa noche quieta. Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros rabian, rabian contra la agonía de la luz. Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas. No entres dócilmente en esa noche quieta. Rabia, rabia contra la agonía de la luz." -Dylan Thomas-


Pocos directores tienen la capacidad (más bien la templanza) de no verse atraídos por el magnetismo del dinero y saber equilibrar una visión más alternativa del cine con las superproducciones hollywoodienses. Es deseable valorar y aplaudir la iniciativa de alguien que se atreve a juntar ciencia-ficción con ciencia para luego hacer una historia reflexiva, ya que corre el riesgo de sufrir las críticas más recalcitrantes por parte de teóricos, físicos e ingenieros (como diría el Dr. Malcom "Que Dios nos asista, hemos caído en manos de ingenieros") por el incumplimiento de algún axioma o principio fundamental, o que seguidores de la ficción echen de más tanta física aplicada y de menos más acción en el Universo profundo.

Más fuegos artificiales.

En la película confluye la eterna lucha entre lo mental y lo emocional, lo científico y lo espiritual, donde todas se muestran como distintas perspectivas de una misma realidad.
Respecto a la parte científica, leí hace poco que Neil deGrasse la definió como una película más de ciencia-ficción incapaz de extraer conclusiones reales acordes con la física actual, si bien también puntualizó que era el mejor film hasta el momento capaz de transmitir visualmente la teoría de la relatividad de Einstein.


¿Universo o Multiverso?
¿En qué nivel de desarrollo real se encuentra la humanidad actualmente?
¿Qué se esconde tras una singularidad como un agujero negro?
 ¿Es el ser humano capaz de autogestionar su propia evolución respetando el entorno que lo rodea?
¿Seremos capaces de dominar el Tiempo alguna vez como una dimensión física más?
¿Será la unión entre la ciencia y la conciencia lo que aporte el salto evolutivo del ser humano?

Y se va vislumbrando el truco de Nolan, la película trata más sobre el propio ser humano (lo poco que está preparado moral, social y tecnológicamente), que sobre la propia odisea en el Espacio.
Saca al Universo las miserias, miedos y problemas interiores del hombre para mostrarnos sus límites reales.
Nos pone delante de esos fuegos artificiales simplemente para que podamos ver las historias que hay bajo ellos, para que seamos capaces de comprendernos mejor y así poder cuestionarnos el modo de vida sobre nuestro planeta antes de buscar otro que nos quiera acoger.

Si bien es cierto, hay historias adyacentes a la principal que están desaprovechadas, otras que se pierden en los cambios de lineas temporales y a ratos se hace difícil seguir la trama principal, en conjunto resulta ser una notable película.

Para finalizar y como curiosidad os dejo el "Timeline" de los personajes para poder comprender mejor la evolución de éstos en la historia, donde el desenlace de la misma supone para mí el segundo gran punto de diferencia con la película: el final demasiado precipitado y muy cerrado para lo que Nolan acostumbra.

5 comentarios:

  1. El timeline ese no hay quien lo entienda...

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    1. Ese time line no hay quien lo entienda porque el PCL de DMC siempre está "away" :-)

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  2. Magnífica crítica de la película Nacho. Coincido al 100%. Para mi, hasta la fecha, la película del año sin lugar a dudas.

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  3. Esta película es una nueva versión de cocoon con efectos especiales. Es tramposa, y hace el típico truco de explicar la parte científica con un ejemplo sencillo (Para entenderlo) y una verborrea científica (Para creertelo). Pero sí Luis Vilchez, es la mejor película del año, casi me meo de gusto en las bragas...

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  4. Buena crítica y buena película. Lástima que el Timeline es muy prolijo.

    Saludos!

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