Boyhood, lo sencillo es eterno.

10 de octubre de 2014



Boyhood es lo más que ha logrado el cine acercarse a la vida. Es una obra vital de gran sencillez y grandeza. La película recoge 12 años en la vida de una familia de Texas a través del punto de vista de Mason, su protagonista.
Linklater logra darle una dimensión trascendental a cada momento. Logra registrar procesos vitales sencillos pero profundos y eternos de una manera naturalista y clásica.


Boyhood está directamente emparentada con La vida de Adele y El árbol de la vida. Es un cine que indaga en nuestra existencia a base de rodar y rodar. Tirar metraje hasta alcanzar lo elemental, lo sencillo, lo que más nos comunica. Como dice Mason al final de la película y a modo de cierre: "no eres tú quien atrapas los momentos, sino que son los momentos los que te atrapan a ti". Una de las razones por las que nos fascina tanto el cine es precisamente por su capacidad de tratar el tiempo, de hacer poesía con él, de trabajarlo y de utilizarlo para arrojar luz sobre nuestra propia experiencia de la vida.


Linklater lleva una larga trayectoria dedicado a esta manera de hacer cine. En darle a la vida normal y corriente un carácter importante, trascendente. También al final de la película nos encontramos con estas palabras de Mason: "El momento siempre es el ahora". La otra cara de la moneda sería la decepción del personaje de Patricia Arquette: “pensé que habría algo más”, “¿lo siguiente qué va a ser? ¿mi puto funeral?”

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