A to Z: Una relación con fecha de caducidad

20 de octubre de 2014


No sé si es sólo impresión mía, o si es una opinión generalizada, pero tengo la sensación de que últimamente los estrenos de series no están destacando precisamente por su calidad. Si bien el año pasado sí hubo grandes novedades (como podrían ser True Detective o Fargo), esta temporada aún no hemos descubierto nada que nos haya llamado demasiado la atención.

Esta aparente crisis se vuelve aún más evidente si nos centramos en la comedia, género que actualmente sobrevive de series ya asentadas (como es el caso de The Big Bang Theory), y que ve cómo otras ya se acaban o han llegado a su fin sin encontrar reemplazo a la altura (el caso más evidente, quizás, sea el de How I Met Your Mother). Precisamente para llenar el hueco que dejan estas últimas han surgido varias candidatas que, durante estos primeros meses, lucharán por hacerse un sitio entre la competencia. Entre ellas, una de las que más nos ha llamado la atención, por la estructura que plantea, es A to Z.


A to Z nos contará la historia de amor entre Andrew (Ben Feldman) y Zelda (Cristin Millioti), de principio a fin. De ahí, precisamente, viene el nombre de la serie, que juega con el doble sentido que ofrecen las iniciales de sus protagonistas y las letras del alfabeto. Y es que cada episodio corresponde a una letra diferente. Así, los que se han emitido hasta la fecha se han referido a la A (A is for Acquaintances), la B (B is for Big Glory) y C (C is for Curiouser and Curiouser).

De este modo, si todo continúa según lo previsto, la serie contará con 26 episodios que nos irán mostrando los altibajos de una relación, que, por tener fecha de caducidad, no parece indicar que vaya a terminar demasiado bien. Sin embargo, también existe la posibilidad de que el final del noviazgo – la Z – implique un paso más, como el matrimonio, por ejemplo. No sabemos hacia dónde irá esta relación (si es que llega a ir a algún sitio). Pero no nos importa: nos centraremos en el proceso.

Al margen del final que nos tengan preparado para la serie, lo cierto es que, sin ser nada del otro mundo, A to Z va funcionando. Su punto fuerte, sin lugar a dudas, es la química que desprenden ambos protagonistas, que llevan el peso de la serie sobre sus hombros, acompañados de unos secundarios un tanto insulsos que, en general, no aportan demasiado – al menos hasta la fecha.


Otro de los aspectos más llamativos de la serie es el uso que hacen de la voz en off de la narradora (Katey Sagal), que, aunque a veces parece un poco innecesaria, en otras ayuda a aclarar ciertos aspectos de la narración y a ahondar en las mentes de los personajes, con un estilo que puede recordar en ciertos momentos a la increíble (500) Días juntos. Imagino que el aspecto de la narración también se irá ajustando mejor conforme avancen los episodios.

Pero sin lugar a dudas lo que más me atrae es saber que la serie trabaja con una fecha final a la vista, lo que significa que, dando cierto margen a los cambios, los guionistas ya tendrán en mente una imagen clara de la dirección que tomará la serie, sin lugar para demasiadas divagaciones ni cambios de opinión. Y es que uno de los errores más comunes en el que incurren las series es el de tratar de alargar sus vidas hasta el infinito, llegando a un punto en el que desdibujan lo que eran y pierden toda su identidad (de nuevo, ahí está How I Met Your Mother para confirmarlo).

En definitiva, si os apetece ver una “comedia romanticona” serializada sin demasiadas expectativas, pero con un carácter agradable, echadle un vistazo a A to Z. No es nada del otro mundo, pero creo que sabrá hacerse querer.

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