Vivir es fácil con los ojos cerrados

25 de septiembre de 2014


Las cosas como son, viajar en autobús es un infierno. En las cinco horas que dura un trayecto Madrid - Granada te da tiempo a explorar las extensas praderas del aburrimiento. Tras darle cuatro vueltas a las pocas canciones que te caben en el móvil, e intentar sin éxito leer unas lineas del libro que llevas (provocando que te pongas bizco y que te entren ganas de echarle la pota al que llevas al lado...), solo te queda mirar con desesperación por la ventana e implorar al cielo que algo haga que el tiempo pase lo más rápido posible.

Así estaba siendo mi último recorrido a través de la Meseta Sur hasta que mis plegarias fueron escuchadas por el Todopoderoso. O por el conductor del autobús, en este caso. Porque por fin hizo un buen uso del equipo audiovisual ofrecido en el vehículo. Dejó de poner videoclips y capítulos de "Dos hombres y medio" (no soporto esa serie) y comenzó una película que me atrapó de principio a fin.

Vivir es fácil con los ojos cerrados está ambientada en la España franquista. Antonio trabaja en Albacete, en un colegio de curas de esos que daban más ostias con la mano abierta que temporadas tiene Arrayán. Pero nuestro protagonista no es cura, es profesor de inglés, y utiliza su mayor pasión para enseñar el idioma de las islas británicas: las canciones de Los Beatles. Por esto, cuando se entera de que John Lennon se encuentra en Almería rodando escenas para la película anti-belicista Como gané la Guerra, no se lo piensa ni un segundo y se echa a la carretera con su Fiat 750 camino del sur. Su objetivo es hablar directamente con John, para pedirle las letras de sus temas para que sea más sencillo impartir sus clases, ya que por esa época los discos de vinilo no venían con la transcripción de las letras, y no existía Internet (que difícil es imaginarse ya un mundo así).


En su periplo por la geografía peninsular se le sumarán dos compañeros de viaje: Juanjo, un chaval de 16 años que se ha fugado de casa, cansado de su padre y sus maneras vehementes y autoritarias; y Belén, una joven de 21 años que huye de la casa en la que su familia la recluyó por sucesos de su pasado y por la situación social del país en esos años de represión a la mujer. Ambos tienen claro que quieren huir de algo, pero no tienen ni idea de a donde van a ir a parar. Ya en Almería, se encontrarán con que el deseo de Antonio de hablar con Lennon no es tan sencillo como pensaban, y al mismo tiempo, cada uno se enfrentará a sus demonios, haciendo de este viaje una oportunidad para crecer y madurar.

Una película sencilla y cercana, con un Javier Cámara (Antonio) que hace honor a su apellido y como siempre acapara la atención de la misma, inundando la pantalla con su interpretación de un maestro de escuela que no solo enseña cosas dentro de las aulas, si no que, con su forma de ser bonachona y sincera, da autenticas lecciones de vida a sus jóvenes acompañantes. Os costará muy poco cogerle cariño. Por otro lado tenemos a Francesc Colomer (Juanjo) participando en su segunda película y añadiéndole a la mezcla un toque de rebeldía adolescente contra el sistema impuesto, y a una guapísima Natalia de Molina (Belén), que completa el equipo con su dulzura.


Escrita y dirigida por David Trueba, esta película fue la gran triunfadora de los Goya 2014, llevándose seis de los siete premios a los que aspiraba, incluyendo los de mejor película, mejor director y mejor actor (Cámara). Además, está basada en una historia real, y durante la gala el premio fue dedicado al profesor en el que se inspira la película, presente durante la ceremonia. Sin duda es muy merecido el hecho de que sea la candidata española para la próxima edición de los Oscar.

Un ejemplo de que no hay que buscar muy lejos para encontrar una historia que nos marqué o que al menos nos haga sonreír. No hay que ir a los grandes focos de Hollywood para que una película nos enseñe algo, aunque sea que merece la pena equivocarnos y aprender hasta conseguir nuestras metas; que hay que vivir plenamente, aunque sea más fácil hacerlo con los ojos cerrados.


Y aunque sin duda habría ido más incomodo dentro de ese cochecillo con estos tres personajes y mis dos metros de altura, no me hubiese importado cambiar el autobús por ese medio de transporte. Como consuelo puedo decir que hasta que llegué a mi destino sentí que estaba con ellos dentro de la pantalla.

SrRorschach para Crónicas de Valhalla, Granada

2 comentarios:

  1. una anécdota de David Trueba recogiendo el Goya al mejor guión, https://www.youtube.com/watch?v=B-kzniS_huA
    Y este es el personaje http://www.lavozdealmeria.es/vernoticia.asp?IdNoticia=55535&IdSeccion=5
    El gasolinero de Sorbas

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    1. Gracias por el aporte, Rafa. Una anécdota genial jajajaja los de Sorbas seréis muy "esaborios" pero tenéis vuestra gracia xD

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