(Nuovo) Cinema Paradiso (1988)

7 de septiembre de 2014


Tengo que reconocer que el post de hoy iba a estar dedicado a otra película. Sin embargo, mientras ayer le echaba un vistazo a la cartelera, pude comprobar, con tanta incredulidad como alegría, que “Cinema Paradiso” estaba en pantalla. Y es que con motivo del 25 aniversario del estreno de esta obra maestra, la distribuidora “A Contracorriente” ha decidido traerla de vuelta a las salas durante una semana. 

Estaba claro que Cinema Paradiso merecía su homenaje en Crónicas de Valhalla. Un homenaje que llevo tiempo queriendo hacer pero que he ido retrasando poco a poco por un simple motivo: amo tanto esta película que considero que nada de lo que diga de ella estará a la altura. Y es que el mejor tributo que se le puede hacer, sin lugar a dudas, es disfrutarla. 

Cinema Paradiso (Nuovo Cinema Paradiso en su versión original) es una película italiana de 1988, la ópera prima en 35 mm de su director, Giuseppe Tornatore, y una de las obras más maravillosas que existen. A pesar de que es relativamente poco conocida para el gran público, su Óscar a la mejor película de habla no inglesa (1989) y el Globo de Oro a la mejor película extranjera (1990), entre otros premios, indican que, al menos, recibió parte del reconocimiento que merece.


 Existen dos versiones de la película. La normal, con una duración de 123 minutos, es la más conocida, y es la que se eligió para su estreno en el extranjero. En 2002, sin embargo, salió a la venta el montaje del director, una versión con 50 minutos extra que, desvelando algunas escenas desconocidas hasta entonces, ofrece una versión más agridulce de la trama, y en la que algunos de los personajes muestran un lado que puede no gustarnos demasiado. Sin duda, yo me quedo con la versión “reducida”, que roza la perfección.

Márchate. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella, te sientes en el centro del mundo. Te parece que nunca cambia nada. Luego te vas un año, dos… y cuando vuelves todo ha cambiado. Se rompe el hilo conductor. No encuentras a quien querías encontrar. Tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchísimos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente. La tierra donde naciste. Pero ahora no es posible.” 

¿De qué trata Cinema Paradiso? La historia comienza cuando un famoso director de cine italiano, Salvatore Di Vita, recibe la noticia del fallecimiento de un hombre llamado Alfredo. Debido a ello, Salvatore se ve obligado a regresar al pequeño pueblo en el que creció, a la vez que emprende también un viaje a su pasado. La película, pues, está narrada en su mayor parte con esta retrospectiva.

El contexto – la Italia de posguerra – se encuentra perfectamente retratado en esta cinta. Sin embargo, en algunos aspectos, Cinema Paradiso rompe cualquier límite temporal, y pasa a hablarnos de sentimientos y lecciones vitales con las que no tenemos más remedio que sentirnos identificados.

Nos habla de la amistad entre Totó y Alfredo, dos personajes tan dispares como entrañables; nos hace valorar la importancia de las promesas; nos invita a dar ese salto al vacío que implica el dejar atrás nuestro pasado para convertirnos en lo que algún día seremos… y, siempre, hablando de manera tan directa que sólo podemos cerrar los ojos y asentir, contagiándonos de la verdad de las palabras que estamos oyendo.


La vida no es como la has visto en el cine. La vida… es más difícil.” 

Sin embargo, si hay algo por lo que destaca Cinema Paradiso es porque es el mejor homenaje al cine que se ha hecho jamás desde el propio cine. No en vano, y muy acertadamente, es la película que La Sexta 3 eligió para poner punto y final a su andadura en la televisión.

Y es que Cinema Paradiso es cine. Retrata la esencia de aquellos cines de pueblo que reunían a todo tipo de personas, grandes y pequeños; nos enseña, con humor, la manera en la que trabajaba la censura; nos dibuja las vidas de la gente en torno a las películas… pero, sobre todo, nos enseña a amar el cine. A amarlo de verdad. 

Yo ya soy viejo. No quiero oírte más… Sólo quiero oír hablar de ti.” 

No quiero hablar mucho más de esta película porque prefiero no desvelar nada importante. Los que ya la habéis visto, sabéis a lo que me refiero. Los que no, por favor, id corriendo a verla.

Sólo me gustaría añadir que Cinema Paradiso posee el que, para mí, es uno de los finales de película más perfectos que existen, por sus imágenes, por la esencia de lo que retrata, y por el mensaje que implica. Y parte de ello se debe también a la partitura de Ennio Morricone, que, si bien es excepcional a lo largo de toda la cinta, encuentra en la conjunción con los minutos finales de la imagen su punto culmen.

Como suelo hacer, dejo un vídeo para que lo disfrutéis. Corresponde, precisamente, al final de la película. Pero, por favor, si no habéis visto Cinema Paradiso, no pulséis el play, pues estaríais destruyendo la oportunidad de tener una experiencia única. En caso contrario, disfrutad…


 “Hagas lo que hagas, ámalo.

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