El Juego de Ender (la película), crítica constructiva

1 de septiembre de 2014



Para comenzar, y antes que nada, disculparme porque la película sobre la que se hace mención en este post ya fue comentada en su momento y a mi parecer de un modo excelente por nuestra querida Jess en un anterior post. Sin embargo, en esta ocasión voy a compartir con vosotros el punto de vista de un nuevo colaborador a tiempo parcial (y sin cobrar un duro): el Comandante Cobra.
Sin más dilación, transcribo el documento firmado de su puño y letra:


CRÍTICA DE "EL JUEGO DE ENDER"

Por lo general, podemos encontrar citas de personajes célebres que pueden aplicarse estupendamente a algunas películas. Pues bien, si para Sir Winston Churchill Rusia era “un acertijo envuelta en un misterio dentro de un enigma”, del mismo modo podría decir yo, sin riesgo a equivocarme, que El Juego de Ender es una mierda pinchada en un palo envuelta en una cagada dentro de un zurullo.

Y ahora, en teoría, es cuando debería comenzar una detallada y ordenada exposición de mis argumentos y pareceres sobre la mierda, perdón, película en cuestión. El problema es que hace poco (y por poco entendemos un periodo de tiempo inferior a dos años y medio) que he visionado ese horror, motivo por el cual estoy en un estado semi catatónico que me impide un correcto raciocinio. Así pues, lo que procederé a hacer es una especie de lluvia de ideas sin orden ni cohesión sobre mis impresiones.

En primer lugar, quería felicitar al director Gavin Hood por hacer honor al apellido de su tatarabuelo Robin. Veo que sigue con el negocio familiar de robar a mano armada, sólo que el bueno de Gavin prefiere hacerlo en las taquillas en lugar de en un bosque. De la parte de dárselo a los pobres, ha preferido pasar. Y también quería felicitarlo por un segundo motivo: el cargarse un libro apasionante y de gran calidad de semejante forma, con el presupuesto que tenía, lejos de ser un gran horror, es ciertamente meritorio. Es decir, si lo haces un poco mal, algo liviano, eres un pringao. Pero si llegas a este nivel de cagada, las barreras entre el bien y el mal, lo material y lo inmaterial, la cordura y la locura, comienzan a difuminarse, a verse borrosas. Comenzamos a cuestionarnos las cosas: ¿el universo es cóncavo o convexo? ¿los egipcios realmente construyeron las pirámides? ¿Gavin Hood es así de inútil, o es el mayor genio desde Platón y soy yo el que no alcanzo a comprender su obra maestra?

También me gustaría mencionar al protagonista, Ender. Si en la novela se trata de un muchacho francamente tímido, que rehúye en todo momento de los problemas (aunque éstos le encuentren a él), en la película parece ser que nos lo han cambiado por su primo quinqui de las tres mil viviendas. Tiene unos niveles de humildad que oscilan, según el momento, entre Carmen Lomana e Ibrahimovic. Es más chulo que un ocho y no duda en amenazar de tal forma que algunas de sus frases fueron descartadas para el guión de Mercenarios 3 por demasiado soeces, chulescas y agresivas.

Pero mi personaje favorito, el que se lleva la palma, es Bonzo Madrid. Sí, el personaje español de turno (¿no os queda claro por el típico nombre, tan común en su Cartagena natal?). Como suele ocurrir cada vez que sale un personaje español, mi actitud previa ya es de recelo, de desconfianza natural. Por este motivo, ya rara vez me llevo chascos. Pero chavales, esta vez se han superado, lo más, el top, la cima suprema, el agravio eterno: se trata de una mezcla de Mogli sifilítico con Cantinflas, pero con el cerebro de un pez aguja y la capacidad de razonar de una puta piedra. Es decir, Bonzo Madrid no destaca en el libro por ser un genio precisamente, pero entre eso y lo que han hecho, el trecho es muy largo. Y para más inri, en la novela es descrito como un chaval apuesto.

No voy ya a entrar en más detalles, como por qué motivo Harrison “fiasco” Ford decidió interpretar al coronel Graff con tanta expresividad que parecía tener parálisis facial. O de cómo Bean, gran amigo de Ender y personaje importantísimo en la novela, aquí no aparece más que de figurante cutre, con el mismo carisma que mi cepillo de dientes. Recuerdo salir del cine y decir con indignación: “¡Cómo han pasado de Bean!” y responder mi amigo: “¿de quién?”

Y ahora pensaba escribiros del trato dado a los hermanos de Ender, Valentine y Peter, pero al intentarlo he comenzado a sufrir grandes espasmos, de mi boca ha comenzado a salir espuma, y mis ojos han llorado sangre, así que he desistido. Supongo que un guionista le dijo al otro: “Oye Flanagan, ¿para qué vamos a estrujarnos los sesos metiendo en la película esta trama del libro, tan apasionante, interesante, a la par que crucial en el devenir de los acontecimientos, pudiendo meter más minutos de Bonzo Madrid o de Alai, ese amigo del que nadie se acordará cuando salgan los créditos?” A lo que el otro guionista respondió: “Cojonudo, tienes razón Doherty”.

Para concluir, no me queda más que recomendaros que, si en algún momento tenéis intención de ver esa película (especialmente si habéis leído el libro), recapacitéis y optéis por una opción más sabía y menos dañina, como arrancaros los ojos, cometer harakiri o escuchar todos los éxitos de Camilo Sesto al revés.

Un saludo de vuestro entrañable amigo y líder, el Comandante Cobra.

2 comentarios:

  1. Jajajajajaja que risa de crítica por Dios, no he visto la película, he leído el libro, y si después de escribir esto esperabas que la gente pasara de ver la película has logrado el efecto contrario, es lo que yo llamo "el efecto Sharknado", si me hablan de una película que es mala hasta límites insospechados, me dan más ganas aún de verla.

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  2. Pues la peor basura que he visto yo en mucho tiempo es "El gran año". En serio, si te va el maso y quieres torturarte, una de las mejores opciones. No sé si recordarás la crítica que hice en su momento en el blog :p

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