Mad Men, o la “Crónica de una muerte anunciada”.

24 de abril de 2014


*Spoiler, hago este pequeño aviso, no voy a revelar grandes cosas pero si alguien no ha visto la serie no quiero estropear ninguna sorpresa.

He tenido la tentación de empezar a escribir estas líneas con un cigarro en la boca y un vaso de whisky al lado, muy al estilo de Don Draper, para hacer un homenaje a uno de los personajes más carismáticos de la televisión; y, ¿qué puede justificar lo del whisky?, pues el hecho de que me enfrento a una de las noticias más tristes para mí, televisivamente hablando claro está, ya ha dado comienzo la temporada final de ‘Mad Men’ (sí, en ocasiones me gusta ser dramática). Estoy apenada porque supone el fin de la que considero sin lugar a dudas el mejor drama televisivo de todos los tiempos (4 Golden Globes y 15 premios Emmy no son moco de pavo), y creedme cuando os digo que he visto y veo muchísimas series, y destaco esta por encima de todas, si tengo que usar una palabra para describirla diría simplemente que es “exquisita”. Su creador, Matthew Weiner, es sin duda uno de mis héroes (él fue uno de los escritores de ‘Los Soprano’) y sabe muy bien cómo clavar un producto en televisión para hacerlo mítico e irrepetible.


No es la primera vez que hablamos de ‘Mad Men’ en estas páginas (ya lo hizo maravillosamente mi compañera Estefanía), voy a intentar no repetirme. La serie esta muy bien hecha, sus guiones son perfectos, no se ven fisuras (o yo no se las he encontrado); la ambientación* es maravillosa y esta perfectamente plasmada la época representada (años 60 EE.UU.).  Por ahora han sido siete temporadas de capítulos magistrales. Decir que se han tomado su tiempo para realizarla, en más de una ocasión se ha retrasado la salida de la temporada porque los creadores querían realizar un buen trabajo (la quinta temporada tardo casi dos años en volver a antena) y cuando las cosas se hacen con cabeza y tiempo es difícil que salgan mal.

Algunos han tachado la serie de aburrida, carente de acción, he llegado a oír que en la serie no pasan cosas y que es lenta; permítanme que les diga que no es lenta, es pausada, se deja hacer, necesita tiempo de maduración como los buenos vinos. Con respecto a lo de que no pasan cosas, pasan muchas cosas, cada personaje tiene una doble vida oculta tras una fachada de apariencias, y en cada capítulo vamos descubriendo poco a poco estos secretos, dejándonos en ocasiones con la boca abierta.

Quiero destacar el fantástico elenco, con Jon Hamm a la cabeza, va a costar ver a Hamm fuera del papel de Don Draper porque ha bordado este personaje (pocos llevan el sombrero calado mejor que él). Pero no puedo olvidarme de las chicas, el papel de la mujer es fundamental, tanto Elisabeth Moss, Christina Hendricks y January Jones parecen sacadas de la época, y probablemente sean, aparte de Hamm, quienes han llevado el peso de la ficción. Pero todo el mundo tenemos nuestros personajes favoritos, en mi caso son dos: el primero es Sally Draper, la hija de Don, magníficamente representada por la jovencísima Kiernan Shipka; las tramas de Sally y de la relación con su padre será una de las cosas que más me gustan, y es raro que me pase esto, porque todo el que me conoce sabe de mi animadversión y rechazo hacía las tramas de niños (algunos niños parece que se han tragado a un viejo), me suelen parecer odiosas y que ralentizan, pero esta es sin duda la excepción. El otro personaje es Roger Sterling, John Slattery está sublime en su papel de canalla- mujeriego, me gusta este personaje porque es el más sarcástico y sus diálogos son de los mejores.


¿Qué nos depara esta última temporada? El declive, y no sabemos si el resurgir de Don Draper (a fecha de hoy solo se han emitido dos capítulos). La crisis de los cuarenta le ha pasado factura y puede que su manera de pensar se haya quedado obsoleta. Cuando decide por fin ser sincero y dejar de ser el mentiroso que siempre fue (Don tiene conciencia, aparte de su gran carisma), su mundo le ha dado la espalada (quizás eso otorga más realismo a la serie), no todo se puede perdonar tan fácilmente con solo pedir disculpas, moralina que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de las ficciones. Han sido muchos años de mentiras de Draper a casi todos los que le rodean, y a veces las verdades no benefician. Tengo un poco de temor, porque tras visualizar el primer capítulo de esta temporada he tenido una premonición del final de la serie, y me asusta haberlo adivinado (tranquilos no voy a hacer pública mi visión, no quiero fastidiar a nadie el final en caso de que acierte), solo apunto, y espero equivocarme, que las cosas no van a terminar muy bien para Don. Pero ojo que Draper no es el único personaje que se hunde, parece que las elecciones de Peggy también van a pasarle factura, el triunfo requiere de mucho sacrificio, y desde que Don no está en la agencia, su nuevo jefe no le está poniendo las cosas fáciles.


Otra ventaja de ‘Mad Men’ es que puede ser como una lección de historia encubierta, los principales acontecimientos de la época son plasmados de forma indirecta, a través de la vivencia de sus protagonistas (llegada del hombre a la luna, asesinato de Kennedy, la revolución hippy, la Guerra de Corea y Vietnam,…)
Muchas son las espinas que ha levantado por los temas a tratar: el adulterio, el machismo, el alcoholismo, el tabaquismo, el racismo… y todos los ismos que queráis. Pero no olvidemos que se trata  solo de una ficción, además pienso que los creadores han querido abrirnos los ojos y hacer ellos mismo una crítica hacía todos aquellos comportamientos que se daban en la época y se siguen dando hoy en día, por ejemplo, la mujer sigue superando multitud de barreras para poder prosperar en lo laboral, y esto ‘Mad Men’ lo refleja a la perfección.


Podría escribir 20 páginas más analizando la serie, pero es mejor parar aquí. Os recomiendo que le deis una oportunidad si aun no lo habéis hecho, porque realmente merece la pena. Ojo, es una ficción a la que hay que enfrentarse con un poco de madurez, no te da las cosas fáciles y mascadas, pero en parte eso hace que sea más atractiva.

*la serie no es solo ambientación, otras lo han intentado y no lo han conseguido, porque se basaban en la  estética, pero no había un buen guión detrás, un ejemplo es ‘Pan Am’ que fue un gran fiasco.

1 comentario:

  1. A mi parecer la serie es buena porque supieron dirigirla. Además, las actuaciones que tuvo fueron muy buenas y por ello creo que Mad Men en HBO seguirá en el gusto del público por un buen rato. Lástima que tenga que llegar a su fin.

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