House of Cards

16 de abril de 2014


"Hay dos clases de dolor, el dolor que te hace fuerte y el dolor inútil, ese dolor que solo provoca sufrimiento. No tengo paciencia por las cosas inútiles" - Frank Underwood- 

Con esta frase se presenta en sociedad Francis (Frank) Underwood, congresista demócrata encarnado por Kevin Spacey, haciendo toda una declaración de intenciones y demostrando toda ausencia de escrúpulos en cualquier tipo de situaciones en su fijación por alcanzar las cimas políticas más altas. Underwood no duda en extorsionar y manipular, tanto a fuerzas políticas como a medios de comunicación, en su afán por conseguir sus objetivos, dando una clase magistral episodio tras episodio de la forma y tiempo de realizar cada movimiento en su estructurado plan. Soberbia interpretación de un Kevin Spacey que no duda en romper la cuarta pared para dirigirse al público, haciendo que éste empatice con el personaje y se sienta partícipe de la trama.

Asistido en todo momento por una Robin Wright (por la que no pasan los años) en el papel de cómplice y esposa con una gran visión de los negocios, Claire Underwood aportando ese punto de pausa en los momentos de ira y frustración de Frank. Participa de manera frontal o en la sombra en los asuntos políticos de su marido, como un espectador más, aprovechando los momentos de intimidad para diseñar juntos la estrategia conveniente en cada momento.

Entre el amplio reparto podemos encontrar actores menos conocidos para el gran público aunque en clara línea ascendente que nos regalan grandes interpretaciones, como la tenaz periodista Zoe Barnes (Kate Mara), el adicto congresista Peter Russo (Corey Stoll), el incondicional jefe de personal y asistente Doug Stamper (Michael Kelly) o Garrett Walker (Michael Gill) manipulable presidente de los EEUU, entre otros.



Se trata de un remake de la serie británica Castillo de Naipes, reeditada de manera eficaz y bien elaborada, muy densa, con gran dosis de ficción pero una pizca determinante de realidad en la que se recogen temas actuales y lleno de diálogos con un lenguaje mordaz que no dejará indiferente a nadie. Donde se nos permite acercarnos a la política desde dentro, observando sus entresijos y suciedades internas, y sobre todo cuestionando la transparencia de los métodos democráticos actuales. Todo ello con un productor de lujo como David Fincher (Se7en, The Game, El Club de la Lucha, Zodiac o La Red Social) esporádicamente en la dirección, aunque su peso en el éxito de la serie es innegable.



 "A un sólo paso de la presidencia, y ni un solo voto emitido a mi favor. La democracia está tan sobrevalorada..."
 - Frank Underwood - 



La estrategia de Netflix de estrenar en internet de una sola vez los 13 capítulos de cada una de las 2 temporadas hasta el momento, ha supuesto una revolución en el sector ya que permite al espectador ver las temporadas completas de forma continuada. Por todo esto la plataforma se ha ganado el derecho de codearse con las grandes del panorama: Showtime y HBO. Confirmada una tercera entrega para 2015, podremos seguir disfrutando de esta gran serie. Sin duda, ¡una gran noticia!


Y para los que aún estén indecisos y piensen "no me apetece perder el tiempo viendo una serie sobre política", simplemente decirles: House of Cards no sólo es una serie sobre política, tiene sexo, corrupción, asesinatos, conspiraciones y una buena dosis de suspense que te mantendrá enganchado hasta altas horas de la madrugada.

 "Un hombre dijo una vez que todo en la vida tiene que ver con el sexo...excepto el sexo. El sexo tiene que ver con el poder" - Frank Underwood citando a Oscar Wilde -


 Queda abierta la veda de caza en el congreso de los EEUU. 

 "Que comience la cacería" - Frank Underwood -

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