“
Esta es una historia de chico conoce a chica. Pero más vale que sepáis de entrada que no es una historia de amor.” Con estas sorprendentes y sinceras palabras comienza la maravillosa
(500) Days of Summer, de la que ya nos habló, meses atrás, nuestro particular Sr. Rorschach. Como él bien decía, esta cinta atrae porque ofrece algo distinto; porque estamos cansados de “
esas películas ñoñas que son siempre la misma maldita historia, contada de la misma maldita manera.”
Y es que, por suerte o por desgracia,
la vida no es como nos la cuentan en una película de Julia Roberts. Y, aunque lo sabemos de sobra, el cine (Hollywood, principalmente), se encarga de sacar continuamente productos similares que pueden gustarnos más o menos pero con los que apenas si podemos identificarnos: si no te gustan, te aburren; si te gustan, sólo te sirven para que pienses en lo miserable que puede ser tu vida en comparación con la de los protagonistas.