Masters of Sex, la revolución (sexual) de la temporada

8 de diciembre de 2013


Antes de comenzar con esta entrada, hay algo que debéis saber de mí: no soy demasiado amiga de ver los estrenos de cada año. Solía seguir con avidez cada uno de ellos con la intención de encontrar la siguiente maravilla mundial, y la cosa casi siempre resultaba mal: o bien me enamoraba de estrenos que no llegaban más allá de su primera temporada (como fue el caso de Pan Am), o bien aguantaba como podía episodios que se me hacían eternos en series que al final terminaba abandonando (léase 666 Park Avenue). Por eso decidí que no seguiría una serie nueva hasta que no tuviera garantías de que la cosa iba a funcionar. 

Así que, cuando este año oí hablar de Masters of Sex, una serie que, a todas luces, parecía prometedora, no hice demasiado caso. Al fin y al cabo, existía la posibilidad de que, como tantas otras, se desinflara después del primer episodio y cayera pronto en el olvido. Pero cinco episodios después, cuando sólo leía el nombre de la serie acompañado de sus virtudes, tuve que darle una oportunidad. Y hoy, unas semanas más tarde, escribo esto para pediros que se la deis vosotros. 

¿Qué tiene Masters of Sex que os pueda enganchar? En primer lugar, su trama: basada en la novela biográfica de Thomas Maier Masters of Sex, The Life and Times of William Masters and Virginia Johnson, the Couple Who Taught America How to Love, narra la historia verdadera de William Masters y Virginia Johnson, dos investigadores pioneros en el campo de la sexualidad humana que revolucionaron la manera en la que la sociedad concebía el sexo y todo lo que le rodea. 

Que no os asuste la etiqueta de “histórica”. Nada más lejos de la realidad: aunque es sencillo encontrar información en internet acerca de la historia real, no tiene ese carácter serio y solemne (“aburrido”, dirían algunos) que a veces contamina a ese tipo de producciones. Es más, os recomendaría que no leyerais nada de la historia real; la línea entre “dato histórico” y “spoiler” puede ser borrosa. 

Vamos ahora a la gran duda que genera el título: en Masters of Sex se habla de sexo, sí. Y sale sexo. Pero no os dejéis llevar por una idea equivocada: la serie no es una excusa para ver cuerpos desnudos. El sexo aquí es una parte importante de la trama y, como tal, aparece de manera justificada, tratado siempre con mucho tacto. No os diría que os sentarais a verla con vuestros hijos de ocho años, pero podrías verla con vuestros padres sin que se sonrojaran. 

A favor también podemos señalar al elenco protagonista: Michael Sheen y Lizzie Caplan, que encarnan a William y a Virginia respectivamente, no podrían estar más acertados. Es admirable ver cómo interpretan a personajes tan diametralmente opuestos y, a la vez, pueden crear tanta química como ellos. Aunque si tenemos que decantarnos por un nombre propio, sería sin duda el de Allison Janney. La actriz ha pasado de estar en un más que discreto segundo plano a comerse la pantalla cada vez que aparece, enamorándonos de su personaje y su difícil historia personal. 

Y es que otro de los puntos fuertes de Masters of Sex es que no se centra en una única trama, sino que (en general) también sabe cuidar de sus secundarios, introduciendo a través de ellos, además, temáticas como la esterilidad, el incipiente cambio rol de la mujer a mediados de siglo, el rechazo de la homosexualidad, o el sexo como tema tabú incluso en el propio matrimonio. 



Desde un punto de vista más técnico, podríamos añadir además su cuidada ambientación, el hecho de que ya haya renovado por una segunda temporada (cosa que, al menos, da ciertas garantías), y el extra que supone que sea una serie de Showtime. Ya sabemos que la cadena sabe cómo mimar a sus producciones y que, en general (a excepción de Dexter, me atrevería a decir), sabe cuándo poner punto y final a las series antes de alargarlas haciendo que se desdibujen. 

Por supuesto, no todo son aspectos positivos. Si hay pegas que añadir, diría que algunos de sus personajes salen perjudicados en beneficio de los protagonistas, resultando más planos de lo deseado, como es el caso del Doctor Haas. Además, algunas de las situaciones que presenta resultan difíciles de creer en el contexto de la serie, como el hecho de que tantas personas acepten participar en el estudio de Masters considerando que el tema del sexo era prácticamente innombrable en la época. 

Personalmente, creo que Masters of Sex no está destinada a ser “La gran serie” de los próximos años, pero yo ya tengo reservado un hueco para ella cada semana. Y en una temporada en la que los estrenos han pasado sin pena ni gloria, esta sí parece la única excepción honrosa. 

Si os falta un último empujoncito para darle una oportunidad, echadle un vistazo a la intro. Como la serie, tiene clase, e insinúa más de lo que enseña, pero sabiendo muy bien qué es lo que quiere transmitir. Ya me contaréis qué os parece… 

6 comentarios:

  1. Está muy currada la intro. Como la serie esté así de currada, tiene que ser muy buena. Ahora mismo tengo pendiente verme la última temporada de Breaking Bad, pero esta promete para darle el relevo cuando me la acabe.

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  2. Con tantas virtudes a mí me has convencido: otra serie que seguir. ¡Genial entrada (en los dos sentidos) Isabel!

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  3. ¡Muchas gracias a los dos por comentar! :)

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  4. Muy fan de la serie. Eso sí, la intro me parece una copia barata de la de Dexter, mezclada con imagenes de archivo similares a la de la intro de True blood.

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  5. Hermosa serie, edificate y aclaradora de muchas dudas, ansío que continúe para disfrutar de TODO. Me a ayudado a comprender los pormenores de esta pareja de investigadores famosos que cambiaron la concepción del sexo en el mundo.

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  6. ¡Buen contenido de información, ahora quiero ver Masters of Sex, me llama mucho la atención esta serie!

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