Invictus (2009)

27 de diciembre de 2013


"Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma". Esta frase pertenece al poema "Invictus", de William Ernest Henley, "el poema que inspiró a unir una nación". Clint Eastwood ha utilizado este título para llevar al cine un periodo en la vida de Nelson Mandela: desde su primer día como presidente hasta que el equipo de Sudáfrica ganaba su primer mundial de rugby. Basada en el libro de John Carlin, "Playing the Enemy", la película tiene cuatro elementos que pueden convencerte para un meritorio hueco en tu filmoteca: Morgan Freeman interpreta a Nelson Mandela, rugby y un titánico Matt Damon, Clint Eastwood como director y, sobretodo, una serie de escenas inspiradoras en aquello -que a veces olvidamos- de no abandonar jamás una lucha en la que crees fervientemente.

Mandela pasó 27 años en prisión, condenado por alentar a los sudafricanos negros a ir a huelga, por la salida ilegal, y por los planes de derrocar al gobierno mediante protestas no violentas. Una campaña mundial contra el apartheid presionó al régimen para que lo liberaran en 1990. Mandela se comprometió a buscar la paz y la reconciliación con los blancos, pero sólo si los negros recibían los mismos derechos que cualquier ciudadano. Negoció con líderes blancos el establecimiento de la democracia y en 1994 fue elegido el primer presidente negro del país. Tenía 71 años. Precisamente, la película Invictus (Invictus, 2009) comienza el primer día de trabajo de Madiba como presidente, bajo la apariencia y el talante de Morgan Freeman. ¿Se os habría ocurrido alguien mejor para interpretarlo? Sólo puedo añadir aquello de parecidos razonables:



Aunque la historia gira mayormente en torno a la figura de Mandela como símbolo en la lucha de la segregación racial y la discriminación, enfatizando su capacidad para perdonar a los que le metieron en una celda, no es el único elemento que atrapa. Además plasma la histórica carrera del equipo de rugby de Sudáfrica, que pasó de ser el peor a ganar el Mundial de 1995. Resulta fácil empatizar con el éxito deportivo de este tipo, ya que transmite valores como esfuerzo, superación, compañerismo y liderazgo. Pero Invictus va mas allá. Refleja cómo la afición de Mandela por este deporte y la transinspiración de líder a líder convirtió al rugby en el mecanismo de identidad común de una nación fragmentada desde su nacimiento. Refleja cómo el éxito en un deporte puede triunfar sobre las diferencias raciales e ideológicas, y a través del orgullo y de celebraciones comunes llegar a un sentimiento de nación que no existía antes (¿familiar?). De hecho, "Playing the Enemy: Nelson Mandela and the Game That Made the Nation" es el título completo del libro.


Respecto al rugby, añadir que como soy de esas personas pretenciosas que, mientras pueda, ven las películas en versión original, ahí os dejo una perla de su versión en crudo, un proverbio inglés. Si te gusta el fútbol, quizás duela porque...

Soccer is a gentlemen’s game played by hooligans. Rugby is a hooligan’s game played by gentlemen.

Si a estas alturas del post no te he convencido, aún queda el factor Eastwood. Si por una remota casualidad todavía tienes en la cabeza esa imagen del vaquero de pantalones rucios, palillo en los dientes y escupitajos... rompe con ella YA. Algunos críticos le han comparado con Woody Allen, Ingmar Bergman, Jean-Luc Godard, y los hermanos Coen.

Se dice que Mandela fue el hombre que derrotó al racismo, que creó la libertad, que creó un mundo mejor. Como dice una gran amiga "los periódicos de estos últimos días están todos equivocados, porque hay personas que nunca mueren".

Invictus

Out of the night that covers me, 
Black as the Pit from pole to pole, 
I thank whatever gods may be 
For my unconquerable soul. 

In the fell clutch of circumstance 
I have not winced nor cried aloud. 
Under the bludgeonings of chance 
My head is bloody, but unbowed. 

Beyond this place of wrath and tears 
Looms but the Horror of the shade, 
And yet the menace of the years 
Finds, and shall find, me unafraid. 

It matters not how strait the gate, 
How charged with punishments the scroll. 
I am the master of my fate: 
I am the captain of my soul.

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