La linterna roja

5 de noviembre de 2013


En la China de los años 20, las circunstancias de la joven Songlian la obligan a convertirse en la cuarta dama de un señor acaudalado. Desde el mismo momento en el que pisa su nuevo hogar será consciente de la hostilidad y los rencores que la rodean. Una situación que le obliga a proteger su territorio frente a sus nuevas y forzosas "hermanas". En definitiva, un juego de serpientes.

Así de sencilla resulta la trama de la linterna roja. Y es que pocos como Yimou pueden llenar de matices con tan poco artificio y contar la historia de cuatro concubinas con tanta elegancia y sensibilidad.

Esa sencillez en escenarios y personajes deja todo el protagonismo al plano interior de las mujeres. Amazonas que libran la batalla en lujosa tela y que invierten todo su ingenio en obtener la victoria . Una lucha mezquina por burlar la soledad en la que las conciencias ya han perdido su valor en beneficio de conseguir pequeños privilegios.


De esta manera, el palacete con sus cuatro casas actúa como una prisión de lujo que deshumaniza a las esposas. Presas sin voz ni voto que han visto reducido su mundo a favor de tener comida y techo. Un despropósito de lugar dirigido por un señor cruel, honorable en su entorno pero considerado indigno como para salir en pantalla. Y es que la historia, que muestra a los personajes femeninos como seres malévolos  es, realmente, un ejercicio de rechazo ante las injustas pero firmes tradiciones de sometimiento a la mujer.

Una delicada joya del cine asiático que se crece en los pequeños gestos y que mediante el simbolismo (principalmente las linternas que rompen la frialdad del entorno) y los encuadres bien medidos transmite con íntima fuerza. Una dimensión en la que este director se mueve con toda ligereza y habilidad.

2 comentarios:

  1. Maravilloso film de gran Zhang Yimou. Siempre me ha fascinado el simbolismo de La linterna roja: un palacio donde las mujeres son oprimidas por un poder mayor (el marido), al que ni siquiera se le ve la cara. China, por supuesto, con su falta de libertades y sus mujeres oprimidas. Saludos.

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  2. Es que es para fascinarse, sencillo pero directo; y el detalle del director dejando de lado el rostro del marido me encanta.
    Muchas gracias por tu comentario Juan.

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