La Sombra del Viento

15 de octubre de 2013

Hay novelas que van más allá de lo estrictamente literario. Un libro tiene que crear una conexión con aquel que lo lee, tiene que proporcionar las herramientas necesarias para que el lector tiña la historia con sus propios colores, jugar proporcionándole situaciones y contenidos que le permitan viajar a través de aquello que las palabras nos están contando.

Esto fue lo que me pasó cuando disfrute de "La Sombra del Viento". Sin duda, no es la mejor novela en lengua castellana del siglo XXI, pero contiene todos los ingredientes para cautivar al lector: lances exagerados, historias inverosímiles, personajes de maldad o bondad sobrehumanas, pero sobre todo, una narrativa delirante, repleta de golpes de efecto y con una intriga suspensiva. Viajar por esas páginas fue viajar en multitud de situaciones, personajes, laberintos y descubrimientos sorprendentes. Era como si los recuerdos y las reflexiones de los personajes se agolparan, avanzaran y retrocedieran, como si las acciones, acontecimientos y anécdotas que recorren la línea argumental se fuesen completado, página a página, por multitud de acontecimientos, retrocesos en el presente narrativo, personajes y anécdotas, que hacían que la novela se convierta en un laberinto.

La sombra del viento es una novela de novelas, que nace, se desarrolla y finaliza con la historia de alguien que narra historias y que desea que sus historias trasciendan las polvorientas estanterías del Cementerio de los Libros Olvidados. En ella Carax trata de que sus relatos consigan llegar a los lectores del propio autor, al igual que el mimetismo se repite hasta la extenuación en la novela: Carax-Daniel, Beatriz-Penélope, Jorge Aldaya-Tomás Aguilar para confluir en una sola realidad literaria: La sombra del viento. Es una auténtica victoria de la lectura por la lectura, de la esencia del relato en sí mismo y con principios tan primarios como esenciales: la búsqueda de un misterio sin resolver y la identificación entre realidad y ficción.

Es precioso sentir como Ruiz-Zafón te introduce en un laberinto lleno de dificultades, en un caos casi insalvable, en una continua reiteración de cosas absurdas. El valor de La sombra del viento reside en una narración amena, sencilla, rayando incluso en algunos casos una mentalidad de literatura infantil y juvenil, que a su vez consigue trasmitir una frescura e ingenuidad que arrastran al lector a través de sus páginas.

Si me pedís un personaje, la figura de Fermín Romero de Torres me cautivó. Será esa intriga por no revelarnos su verdadero nombre, esa picaresca tradicional, ese afán por ser reconocido en las capas sociales superiores a la suya, esa defensa a ultraje de aquellos que previamente lo defendieron... no sé que se será, lo único que sé, es que me encanta.

En "La Sombra del Viento" Carlos Ruíz Zafón tiene muchas cosas que contarnos, historias donde calidad y éxito van de la mano. Desde Crónicas de Valhalla no podemos dejar la ocasión de animaros a leer esta novela, seguro que el viaje es apasionante.

Nos vemos en la próxima entrada, hasta entonces... ¡¡¡¡¡ SONRÍAN!!!!!

1 comentario:

  1. Me encantó esta novela. Tienes razón Estefanía, Fermín es un personaje que enamora al lector enseguida. Y también me parece interesante la evolución del protagonista, un chaval inmaduro al que las vivencias le van cambiando la forma de ver el mundo. El libro engancha de principio a fin.

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