Era Medianoche en Bhopal

9 de octubre de 2013

Un mismo espacio de tiempo puede representar situaciones diferentes. Imaginemos una noche llena de calma, silencio y sueños fingidos, sueños de un futuro mejor, pesadillas de un pasado. Ahora viajemos a través de su contraposición, de una noche agitada, llena de luces de emergencia, sirenas que no dejan de sonar, gente corriendo, dolor, gritos, búsquedas sin encuentro y desesperación, mucha desesperación. Dos situaciones totalmente enfrentadas, aparentemente alejadas, a veces realmente cercanas.

La ciudad de Bhopal, considerada como "la Bagdad de la India", capital del estado de Madhýa Pradesh, uno de los más pobres de la India, en la madrugada del 2 al 3 de diciembre de 1984 sufrió una fuga de un compuesto químico altamente tóxico desde una industria de pesticidas, haciendo que las dos situaciones anteriormente descritas se unieran y causando la muerte de alrededor de 2.500 personas y más de 100.000 de afectados.

La población en su mayoría sin formación fue alertada por medio de una sirena al tiempo que el caos, el desconocimiento y los nervios se apoderaron de la situación. En aquella noche negra todo falló: los teléfonos no funcionaban, la policía no disponía de los medios adecuados para contrastar informaciones ni actuar y los servicios sanitarios eran tan precarios que ni si quiera se pudo organizar una estructura de gestión de emergencias hasta cuatro días después del escape. La saturación de los recursos materiales y humanos en una ciudad sumida en la pobreza junto con la afluencia de pacientes y el desconocimiento de protocolos de actuación llevaron a las autoridades a aplicar métodos y tratamientos sintomáticos sin ser cocientes de la magnitud de la desgracia generada.

En 2001, cuando se cumplieron 17 años del accidente químico de Bhopal, el escritor Dominique Lapierre y el periodista Javier Moro publicaron el libro "Era medianoche en Bhopal" un minucioso relato de la tragedia, donde describen los hechos empleando como eje de la historia a una de las familias de chabolistas afectadas por la nube tóxica que acabó con la vida de miles de seres humanos. Guiados por la vida de Padmini o Ratna, podemos viajar por un relato humano y desgarrador a partes iguales, donde fruto de un magnífico, profundo y dificultoso trabajo de investigación, los autores desarrollan la catástrofe en el orden cronológico de los acontecimientos y contextualizando fielmente el entorno social y cultural en que ésta se produce y las consecuencias inmediatas y posteriores que representó para una comunidad de un millón de habitantes en un país como la India, además de una oleada de miseria, precariedad e inmundicia.

Estamos ante una obra que grita por una justicia en nombre de los cientos de miles de afectados. Los autores llegaron a solidarizarse hasta el extremo de implicarse en la reparación de los daños y financiación de varias acciones humanitarias en Bhopal. Estamos ante una ejemplificada advertencia de lo que representan los avances industriales y sus potenciales efectos perniciosos sobre las personas y el medio ambiente, en un mundo donde no en todas partes la vida humana y el entorno natural no tienen, al parecer, el mismo valor.

Aunque la responsabilidad del accidente quedó claro desde el primer momento, la empresa responsable intentó culpar a uno de sus empleados indios de sabotaje incluso llegando a afirmar en ciertos círculos que todo había sido un sabotaje del KGB soviético. Afortunadamente ninguna de las inculpaciones prosperaron y Unión Cardibe tuvo que asumir una catástrofe ocasionada por una mala gestión, unas insuficientes medidas de seguridad y un mal diseño de equipos e instalaciones, con su cuantía económica y social.


Estoy segura de que esta lectura no os defraudará, pero si además os dedicáis a temas relacionados con el mundo de la ciencia y la ingeniería, disfrutaréis con términos y explicaciones que no os resultaran del todo desconocidas.

Nos vemos en la próxima entrada, hasta entonces... ¡¡¡¡¡ SONRÍAN!!!!!

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