To the Wonder (2012)

18 de septiembre de 2013

Hace unos días me dijeron que "Cualquier tipo de amor es una búsqueda de sentido a la vida". La fidelidad, la frustración y la tristeza trasforman el amor, porque hablar de amor es hablar de la pasión y el odio que pueden nacer de él, de su relación con la naturaleza, con la familia, con la moralidad y con la fe. 

El amor es como las plantas, muere cuando no lo cuidamos, requiere de un mimo diario y de una preocupación por no dejarlo nunca solo. Sólo así podrá soportar las crisis, sólo así saldrá reforzado de cada uno de los obstáculos que tenga que superar, sólo así nunca nos dejará solos. Hoy toca una de esas películas, hoy toca hablar de cualquier tipo de amor, el de pareja o el espiritual, hoy viajamos a través de  "To the Wonder".


Con los precedentes de "El Árbol de la Vida", Terrence Malick vuelve a emplear las armas que tan buen resultado le dieron en el pasado haciendo uso de un cine totalmente a contracorriente, poético y tremendamente arriesgado. La cinta es un drama romántico que nos cuenta la historia de Neli (Ben Affleck), escritor norteamericano que inicia un romance con Marina (Olga Kurylenko), madre divorciada de un hija de diez años. Así asistimos a una historia de amor idílica hasta que el director decide sumergirnos en dos crisis de amor, el terrenal entre ambos protagonistas, y el celestial representada por el silencio de Dios que atormenta al padre Quintana (Javier Bardem) que busca señales y respuestas. 

Terrence Malick nos transporta en un viaje de portentosa sinfonía visual, donde haciendo uso de una narración poco común basada en el predominio de unas bellísimas imágenes acompañadas de silencios donde se inserta la voz en off de los pensamientos, donde la voz no sale del cuerpo porque la descriptiva viene dada por los lugares, los gestos y los pensamientos. Es como si el director quisiera que los personajes contemplaran su propia existencia, como si cada paisaje le diese un sentido, un inicio al inicio de la vida, haciendo un ejercicio audiovisual excelente, donde el montaje se hace mayúsculo, convirtiéndose en el alma de la película, jugando con un amor que se hace nuestro, que nos posee, porque "el amor nos ama".


Y todo esto adornado con unos actores que saben interpretar muy bien aquello que su director les pide. con un Ben Affleck notable y con Olga Kurylenko que tiene una especial comunión con la cámara, un rostro que se deja querer. Por si esto fuese poco, destaca también las interpretaciones de un Javier Bardem que por una vez está a la altura de las circunstancias, y de una Raquel McAdams que hace que la película gane enteros cada vez que la cámara la mira.

Pero las virtudes de la película no acaban ahí, ya que Emmanuel Lubezki nos ofrece una fotografía descriptiva y maravillosa, donde la cámara habla tanto o más que los silencios, y Hanan Townshend una banda sonora esencial, cuidadosamente escogida, que acompaña las bellísimas imágenes con profundos y acertados fragmentos de música clásica de autores de talla de Richard Wagner.


Si todavía no la habéis visto os aconsejo que lo hagáis cuando tengáis la mínima oportunidad, ya que una historia de amor en poesía con esta riqueza visual merece ser visionada para retenerla en vuestra mente por un largo tiempo.

Nos vemos en la próxima entrada, hasta entonces... ¡¡¡¡¡ SONRÍAN!!!!!

2 comentarios:

  1. Guauuuuuuuu Esto es pura pasión!!!! Me quedo con ganas de más!!!!!

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  2. Anónimo es imposible saciarse del sentimiento más puro!!!! Gracias por comentar!!!!

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