La Tierra Prometida (2012)

27 de julio de 2013

Siempre he mantenido que "hay muchas formas de hacer y decir las cosas", que el método empleado influye en el resultado, influye en aquello que queremos hacer llegar. Personalmente intento acompañar mis palabras con un cierto tono de cariño, de dulzura, con un gesto tierno o cuando sea posible, con una sonrisa. No sé si funciona, tal vez no, pero cuando aquello que dices lleva esta intención y esta carga emocional todo es más sencillo, todos sale mejor, todo fluye mejor, todo es más fácil. 

Pues con las películas pasa algo parecido. Podemos contar algo muy novedoso, muy futurista de manera horrible, sin sentido, sin conseguir transmitir nada al espectador o podemos narrar algo con una temática que ya se ha utilizado, pero de tal forma que el escenario descrito capte la atención del espectador haciendo que este permanezca durante horas sin parpadear, disfrutando de una historia bien contada, bien hecha y agradable, muy agradable de ver.  


 "La Tierra Prometida" nos presenta una historia dirigida por Gus Van Sant y protagonizada por Steve Butler y Sue Thomason que nos habla de una pequeña población rural maltratada por una acentuada crisis económica, donde emisarios de una compañía energética intentan convencer a sus gentes de la explotación de tierras para la extracción de gas natural. Sin embargo, lo que en principio parecía una tarea fácil, se convierte en una dura batalla ante la indecisión de los propietarios, las dudas sembradas por un ingeniero jubilado sobre seguridad y los daños ambientales previstos por un joven perteneciente a una empresa ambiental.

Pero no nos equivoquemos, esta no es una película que pretenda ser reivindicativa, ni un ejemplo sobre pueblos que luchen contra grandes empresas. Esta es una narración que pretende trasportarnos a situaciones que no son del todo desconocidas hoy en día: una situación de crisis económica grave, propuestas de dinero fácil, lucha por la supervivencia y conflictos morales entre subsistir y alcanzar objetivos.


Si buscamos los puntos fuertes de la película, rápidamente aparecen tres: los actores principales con una Mc Dorman que lo borda y con Francés que aporta la frescura, espontaneidad e intenciones con cada uno de sus gestos y miradas, una ambientación impactante que hace que te recrees en cada uno de los paisajes en los que el director se detiene y una banda sonora dirigida por Danny Elfman que resulta muy acertada para acompañar las escenas.

Para mi gusto el film peca un poco de circularidad, ya que las escenas se desarrollan una y otra vez en los mismos lugares, convirtiéndose por momentos en algo un poco pesado y previsible. Algo parcialmente lógico si tenemos en cuenta que la intención es la de un cine que nos llegue con una idea de trasmisión, de conservación, con un cierto sabor clásico.


Si todavía no la habéis visto, estoy segura de que este tipo de cine con matices de preocupación ecológica y política, os encantará. Así que como solemos decir aquí en Crónicas de Valhalla, es una de esas películas que definitivamente "tienes que ver".

Nos vemos en la próxima entrada, hasta entonces... ¡¡¡¡ SONRÍAN!!!!

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