El Cosmonauta

19 de mayo de 2013

    Que el cine está cambiando es algo que ya no se puede negar. Las salas de proyección cada vez tienen menos espectadores, las productoras invierten menos dinero, porque también ganan menos, y la gran Red de Redes está acelerando el cambio a nuevos modelos cinematográficos. La vida es cambio, y el cambio es inevitable.
    Bajo las circunstancias actuales, el equipo de Riot Cinema se lanzó, hace algo más de cuatro años, a la aventura de hacer una película, un largometraje, aprovechando las nuevas tecnologías y, sobre todo, las posibilidades que las redes sociales les ofrecían para promocionar su proyecto. La financiación estaba clara: por un lado habría que recurrir a socios inversores que aportaran parte del coste; la otra parte se dejaría en manos de los fieles espectadores que quisieran colaborar a través del conocido crowdfunding, o micromecenazgo, concepto nuevo pero que está calando hondo en nuestra sociedad.
    El Cosmonauta es la primera película que se produce obteniendo capital de pequeños mecenas que, a cambio de algún tipo de recompensa, aportan lo que pueden al proyecto. Yo mismo aporté una cantidad pequeña que me convertía en productor, y que además me hacía partícipe de un porcentaje, minúsculo, de la obra. No se trataba de ganar dinero, es evidente, sino de, dentro de las posibilidades de cada participante, colaborar con un proyecto, con una buena idea.
    La bondad de la idea va más allá de la calidad del producto resultante (eso lo debe juzgar cada espectador); para mí, se trataba de hacer posible un proyecto que derribara en cierto modo las barreras que hasta el momento habían tenido las producciones cinematográficas, y por extensión el resto de creaciones artísticas. Es posible recurrir a estas fuentes de financiación para hacer cosas grandes. Por supuesto, no es la panacea: al final los proyectos tienen un coste mínimo, y puede ocurrir que no siempre se llegue a conseguir el capital necesario para llevarlo a cabo. Pero la semilla está plantada y, en el caso de El Cosmonauta, ha dado su fruto.
    Desde ayer, la película puede ser vista gratis por todo el mundo a través de Internet. A cambio, sólo piden un tuit o compartir un enlace en Facebook. También puedes hacer una pequeña donación, si pasas de las redes sociales. No parece caro, ¿verdad?
    Desde aquí quiero dar mi enhorabuena al equipo del El Cosmonauta, que ha realizado una labor grandísima para acabar la película. Me encanta que hayáis demostrado que hay formas alternativas de obtener los recursos necesarios para sacar adelante los proyectos. Insisto en que no creo que sea la panacea, ni la única vía para sobrevivir, pero desde luego es una vía más, y de gran potencial.

¡Felicidades, cosmonautas!

Web del proyecto: El Cosmonauta
Para ver la película: La película

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