El Comisario Montalbano

23 de mayo de 2013

Tengo un problema mental que ha ido acrecentándose últimamente. No sé cómo ni porqué, pero con el tiempo pierdo vocabulario, y no hay cosa que me de más rabia en este mundo que estar dando una chapa a alguien y quedarme atrancado sin encontrar la palabra etsasta que necesito, porque es en ese momento cuando los oyentes se escapan de la tortura lenta y agonizante a la que los estoy sometiendo. Quería pensar que era un problema habitual entre el género masculino (véase el ejemplo), pero asemejar mi inteligencia con la de este personaje es algo a lo que aún no estoy dispuesto (sería menospreciar al gran Homer). Esto no me pasaba antes, y me parece que conozco la razón: antes leía más. Leía libros, antes de dormir siempre dedicaba al menos una hora a sumergirme en el universo que me ofrecía un taco de hojas, rellenadas por la imaginación o experiencias de estas personas, ocultas entre nosotros, que tienen el don de imaginar y contar historias que hipnotizan al lector, no dejándole que siga con su vida normal hasta que la ha leído, escuchado y vivido en su mente.

Sería conveniente que antes de que mi familia empiece a cobrar la ayuda del gobierno por tener un hijo especial retomara esa sana costumbre de dejarme llevar por las palabras impresas en esos portadores de sueños, de embarcarme en otra aventura y viajar miles de kilómetros sin levantarme del sillón. Y es que no hay nada mejor que un buen libro. A algunos les gusta el olor de las páginas cuando lo abren por primera vez, a otros les gusta leer el final antes de tiempo a escondidas, como si les fueran a regañar por hacerlo. Pero todos los que leemos buscamos lo mismo, que ese libro signifique algo, que suponga un antes y un después en nuestra existencia, aprender, soñar, reír, llorar...y es que como muy bien decía Becquer "El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo". Lo que hoy os traigo no es una gran novela que vaya a dejar vuestro mundo patas arriba, aún estoy buscando una que me vuelva a enamorar, pero sin duda os hará el camino más ameno. La gracia no está en encontrar, si no en no dejar de buscar.

El comisario Salvo Montalbano es un personaje creado por el escritor italiano Andrea Camilleri. A los que os encontráis sumidos habitualmente en el mundo literario o con un libro en la mano, el nombre "Montalbano" quizá os recuerde a "Montalbán", en concreto al autor español Manuel Vázquez Montalbán. Pues muy agudos que sois, porque la verdad es que Camilleri creó a este personaje en homenaje a él, y en concreto a un famoso detective al que da vida en muchos de sus libros: Pepe Carvalho. Pero tengo que confesar que, desde mi humilde opinión, en este caso la "copia" supera al original: los libros que me he leído del comisario italiano son bastante mejores que los de nuestro detective nacional. A sabiendas de parecer antiespañol, defenderé mi postura añadiendo que Montalbán peca de cargar sus obras con demasiada descriptiva. No digo que sea algo malo, para gustos colores, pero hay momentos en sus libros en los que te dedicas a imaginar cada uno de los detalles a los que hace mención, y cuando te dispones a leer la acción de la novela, en el escenario de tu cabeza los personajes no se pueden mover de tanto chisme que tienes creado.

Camilleri sin embargo es mucho más directo. Con una puesta en escena mucho más breve pero igualmente efectiva, en pocas lineas que lees te sorprendes a ti mismo andando por las calles de Montelusa. Este pueblecito ficticio se encuentra en la isla de Sicilia, y es donde nuestro comisario reside y trabaja. Como comisario se dedica a gestionar la comisaria de policia del pueblo, y a investigar y resolver complicados casos que a veces se presentan por la zona, y que son el hilo principal de cada novela. Normalmente será ayudado por el subcomisario Domenico Augello, un narcisista amante del buen vino y de las mujeres, que más de una vez calentará la cabeza a nuestro protagonista con dilemas morales y crisis de pareja; Gallo y Fazio, dos inspectores eficaces (uno más que el otro) a la hora de ayudar en sus investigaciones; y Catarella, el telefonista de la central, el cual pone de los nervios a Montalbano ya que tiene algunos problemas de lenguaje y la verdad, es algo cortito.

Luca Zingaretti (Salvo Montalbano en la serie televisiva)

Montalbano dispone de un caserón a las orillas del Mediterraneo (en mi mente aparece precioso...) y cuenta con la ayuda de Adelina, su ama de casa, que limpia y cocina algunos platos que mamma mia. Descubriréis que Camilleri no se corta a la hora de describir un buen plato de comida típica siciliana, y lo hará con un asombroso efecto sobre vuestras glándulas salivales. Por último, no puedo dejar sin mencionar a Livia, su novia, que vive en Génova y a la que ve cuando buenamente puede. Casi siempre están peleados, pero ni eso ni la distancia les impide seguir con la relación. Muchas de esas peleas serán provocadas por Ingrid, una amiga de Montalbano, sueca, rubia, ojos azules, cuerpasso del copón, que muchas veces ayuda a Salvo en sus casos. Pero son solo amigos...¿o no?

Andrea Camilleri

Todo esto es contado por Andrea Camilleri con un tono distendido y simpático, casi como aquel que te cuenta una anécdota en el bar, pero todo ello de forma pulcra y efectiva. Hace que el arte de escribir parezca algo sencillo. A lo largo de las muchas novelas que ha escrito sobre el comisario se desarrolla su vida personal, resolviendo en cada una crímenes que le ayudarán a madurar y que harán las delicias de vosotros, amantes del suspense. Como algunas recomendaciones os dejo "El ladrón de meriendas", "El perro de terracota", "El olor de la noche", "Un giro decisivo" o "La luna de papel", pero tiene alrededor de 20 obras sobre Montalbano, todas ellas de pocas páginas, que muchos de vosotros sé que os podríais leer en una mañana.

La serie televisiva es bastante fiel a las novelas y la emiten en la 2 los sábados por la noche, pero os recomiendo que os hagáis con alguno de estos libros y que no le ahorréis trabajo a vuestra imaginación, ejercitadla

SrRorschach después de hace mucho tiempo para Crónicas de Valhalla, Granada.

1 comentario:

  1. Wooooo tú por aquí, welcome back. Puede que tu problema a la hora de quedarte buscando la palabra etsasta, aparte de por la falta de lectura, se deba también a la habitual ingesta de alcohol y su consiguiente destrucción de neuronas, pero oye, es solo una opinión.

    Me ha gustado la idea esa de que demasiada descripción pone demasiados objetos en la cabeza y luego los personajes no pueden ni moverse, sí que es verdad y no soporto ese tipo de literatura, me aburre estar la mayor parte del tiempo imaginando el escenario y no imaginando la acción.

    Me he descargado el perro de terracota, probaré a ver qué me parece el inspector este.

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