Suicidio y Genio

27 de febrero de 2013

Periandro (siglo VI a.c.), además de llevar el injustificado sobrenombre de “tirano de Corinto”, fue uno de los siete sabios de Grecia y primer suicida que la historia pueda documentar. No debiendo ser el único de aquella época pues ya Aristóteles comentaba que, "los hombres de genio, los grandes creadores, ¿no se encuentran entre los depresivos y melancólicos?".

El suicidio, a través de los distintos periodos de la historia, ha tenido distintas consideraciones, pasando de ser “acto demoniaco”, “heroico”... hasta la actual consideración de “hecho social”.

En literatura, como en cualquier otra forma de manifestación artística, los nombres de suicidas aparecen a lo largo de todos los tiempos: Mariano José de Larra, Stefan Zweig, Primo Levi, Ernest Hemingway y Virginia Woolf gozan de ser escritores de prestigio reconocido y que, ¿voluntariamente?, pusieron fin a sus vidas.

David Foster Wallace –DFW- (21 de febrero de 1962 – 12 de septiembre de 2008), "uno de los escritores más influyentes e innovadores de los últimos 20 años", conocido y admirado por su novela “Infinite Jest" (“La Broma Infinita”) es considerada una de las 100 mejores novelas en lengua inglesa.

La admiración que ha generado en los últimos años, la excelente crítica recibida y sobre todo, reconocerlo como un escritor de culto para un querido y gran amigo ha hecho que su primera novela, "The Broom of the System" (“La Escoba del Sistema”), publicada en España el pasado mes de enero y escrita a sus 23 años, haya sido la elegida para el mes de febrero. Basta con abrirla por cualquier página y leer una frase para saber que es algo distinto; un inigualable estilo y estructura diferentes. Extasiado en una original y divertidísima historia, la misteriosa desaparición de la bisabuela de la protagonista y de veinticinco personas más en la residencia de ancianos, DFW  nos relata, en ocasiones de forma estrambótica, la vida tal y como él la concibe; tal y como es.


Para más adelante quedan, sin dudarlo, “La Broma Infinita" y su inacabada “The Pale King" (“El Rey Pálido”).

El padre de David Foster Wallace, tras hallar el cuerpo de su hijo colgado de una soga, lívido y rígido, aseguró que los últimos 20 años su hijo vivió junto a una pesada carga. La enfermedad que sufría, tan solo amortiguada por el habitual consumo de antidepresivos, finalmente acabó con él.

Si la semilla del genio fue depositada en él, en ellos, no me parece lícito dedicarse a buscar en sus obras signos que presagien lo ocurrido. Gracias por compartir vuestra grandeza con todos, pese a todo lo demás.

Alguien dijo una vez:

Morir es lo más hermoso que podía hacer...".


Siempre vuestro, Pedro.

5 comentarios:

  1. Pese al genial planteamiento que esgrimes en este artículo, yo no estoy del todo de acuerdo con estos "autores" que piensan que suicidándose pasarán a los anales de la posteridad. He leído una obra de Wallace de las que comentas aquí (El rey pálido) y pese a ser una recomendable lectura tampoco me han parecido nada extraordinario. Creo que el fenómeno "groupie" también se da por la literatura y Foster Wallace no deja de ser una víctima de esto mismo. Aunque claro, esto es solo mi opinión.

    Os sigo desde que ganasteis el premio de cine (yo era uno de los que se quedaron a las puertas de los finalistas) y me ha sorprendido gratamente comprobar que también escribís sobre literatura contemporánea. Muy completa la página, sin duda sois justos ganadores. Felicidades.

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    1. Muchas gracias Fran, la verdad que había un altísimo nivel entre los candidatos. Nos alegra que te guste el blog :). Un saludo!

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    2. Antes que nada y, en nombre del grupo de personas que hacemos esto posible, GRACIAS.

      La culpa y origen de todo esto la tiene Luis Vílchez Cuesta quien, con un acertado y agudo sentido del buen hacer, conociendo de forma individual las "dististas partes" que formamos "Crónicas de Valhalla", hizo posible la conjunción perfecta fruto de la cual, no solo acabamos de recibir el premio que comentas sino que ha permitido crear un gran grupo de amigos. Gracias Don Luis; me permito el lujo de hacer público algo que sentimos todos.

      Precisamente lo que trato de denunciar con el Post es, que no todo suicida debe ser considerado persona que anhela una forma especial de éxito postmortem. Enaltecer figuras actuales y de todos los tiempos que, sufriendo enfermedades verdaderamente limitantes como la depresión, han sido capaces de generar una vasta obra bibliográfica de la que podemos disfrutar todos. Llegar al suicidio como imposibilidad de seguir lastrando una pesada carga y/o, como seguir viviendo ante un mundo en el que todo lo que fue dejó de serlo (aquí os aconsejo leer "El mundo de ayer" de Stefan Zweig y "Diarios" de Sándor Márai, a quien olvidé incluir en la lista). Para posteriores comentarios dejo la siguiente reflexión: Vivir en un continuo estado depresivo, estando dotado del genio necesario, ¿puede que se esté en una privilegiada posición para la creación?.

      Puede que lo que David Foster Wallace escribiera guste o no pero, conforme avanzo en la lectura de su biografía os aseguro que no sufrió de fenómeno groupie alguno; sufrió una incurable enfermedad hasta que ya no pudo más.

      Gracias Fran.

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    3. Me gustaría saber el nombre del Blog en el que participas Fran.

      Un saludo

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  2. Gracias por focalizar la culpa en mi persona pero estoy completamente en desacuerdo. El único mérito que se me puede atribuir es el de contar entre mis amigos con gente tan extraordinaria, así es fácil montar cualquier buen equipo ;)

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