Pesadilla antes de Navidad

25 de diciembre de 2012

En estos días de guirnaldas, luces y polvorones aprovechemos para poner un toque de fantasía a la tradición.
Érase una vez hace mucho tiempo
es posible que en sueños hayáis visto el lugar
pues la historia tremenda que os voy a contar
ocurrió cuando el mundo era antiguo.
Seguro que os habéis preguntado ¿las fiestas de dónde salieron?
Si no ahora vais a saber lo que fueron.

Vamos a conocer una divertida versión del origen de las fiestas y para ello empecemos un viaje. La primera parada será la ciudad de Halloween. Allí los vecinos son, entre otros, vampiros, brujas y monstruos que viven en armonía preparando año tras año y día tras día el momento que da sentido a sus vidas, la fiesta del 31 de octubre.



En toda esta gótica algarabía se destaca el maestro de ceremonias, el admirado y respetado Jack Skellington que diseña la celebración y asigna el papel de cada uno de los siniestros habitantes. Sin embargo, a diferencia de sus satisfechos compañeros, este personaje sufre los estragos de la rutina, incluso en el mundo de la fantasía. Se encuentra hastiado de la monotonía en la que se ha convertido su vida y se siente vacío, sin ilusión, sin metas.

Esta crisis existencial le hará vagar y acabar en un lugar sorprendente, las tierras remotas. Éste es un claro en el bosque con árboles que representan los portales al resto de las ciudades de festividades. Todos son una novedad para nuestro personaje pero uno le atrae especialmente, aquel con un abeto decorado en su puerta. Un golpe de aire y ¡pam! Un salto al estilo Alicia en el país de las maravillas y Jack aparece en la ciudad de la Navidad. Allí encontrará un mundo nuevo opuesto al propio que le devolverá el cosquilleo de la curiosidad y la ilusión.


Este coqueteo con un universo desconocido le hará replantearse su futuro y desencadenará un sinfín de cambios en la ciudad de Halloween.

Si todavía no habéis tenido la suerte de disfrutar de esta película o si la última vez que la visteis seguíais yendo al colegio, prefiero que el resto de la historia sea una sorpresa, como abrir un regalo de Papá Noel (por si ha pasado de largo esta noche).


Esta obra de estilo stop motion y basada en un poema de Tim Burton (que no dirigida por él) esconde, detrás de personajes de fantasía, diferentes sentimientos con los que nos podemos sentir identificados alguna vez en nuestras vidas y que le dan ese matiz de madurez para que la película llegue a un público de todas las edades. Además de guardar una dosis de optimismo, que nunca está de más. Espero que se convierta en una excusa para ver con los mismos ojos de adulto pero, esta vez, con el corazón y la ilusión de un niño.
                                   
                                      ¡Feliz Navidad!

4 comentarios:

  1. Me encanta esta peliii!!! La veo más o menos la misma cantidad de veces que amelie, vamos un millón de veces o dos al año...

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    1. Jajaja, ¡te tienes que saber ya los diálogos de memoria! O por lo menos las canciones. Tenemos BSO para el próximo reencuentro ;)

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  2. Yo la vi el año pasado el dia de nochebuena, que es cuando habría que verla como indica su nombre, y me encanta cada vez que la veo, hace poco pensé en verla de nuevo, puede que lo haga. Para que veais como están las cosas, me puse a verla con mis primos de 14 y 10 años, y a la mitad de la película ya estaban cansados... esta juventud de hoy en dia solo se interesa por el tuenti, los moviles, y demás mierdas.... vaya infancia

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  3. Yo la vi de nuevo al empezar las vacaciones, una especie de ritual con mi hermano pero tengo que hacer la prueba con pequeñajos a ver el resultado. ¡Espero de veras que no se aburran!

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