Qué bello es vivir, de Frank Capra

7 de noviembre de 2012

Hay películas que nunca pasan de moda, obras que, aunque fueron creadas hace más de medio siglo, son de una actualidad asombrosa. Es, sin duda, el caso de Qué bello es vivir, de Frank Capra, un clásico del cine que se estrenó en 1946 y que hoy goza de una espléndida salud.

Durante muchos años se ha considerado una película típicamente navideña, concepto que a mí no me termina de convencer en esencia, aunque tengo que caer rendido ante las evidencias. Es un cuento navideño, eso es indiscutible, pero un cuento que puede ser visto en cualquier momento del año, no es necesario esperar a ver encendidas las luces del árbol para verla. Por eso me he decidido a hablar de ella hoy, justo a tiempo, antes de entrar en la vorágine de anuncios, compras, cenas y lagrimeo constante clásicos de la época.

La película, como ya os he comentado, es un clásico cuento navideño, de esos en los que aparecen ángeles buenos, un Dios duro pero comprensivo, banqueros malos (aquí tenemos la escalofriante conexión con la actualidad) y gente buena, muy buena. La trama principal presenta a George Bailey (James Stewart) como propietario de un pequeño banco familiar, más ocupado en ayudar a los vecinos de la ciudad que en ganar inmensas sumas de dinero. No hace falta mencionar que "el malo de la peli", siempre hay un malo, destroza esa pequeña armonía, en busca de más dinero y poder, sin importarle las desgracias personales que su usura pueda ocasionar. A toda esta historia hay que añadirle, por supuesto, el amor, la chica guapa (al estilo americano), ya sabéis a lo que me refiero. Un cuento de Navidad, al fin y al cabo.

Sabéis que no soy de destripar demasiado las tramas, el que quiera que vea la película, pero esta vez sí voy a dejar algunos brochazos que dejan entrever la terrible actualidad de la obra. No os perdáis este diálogo, que más parece sacado de una conversación de 2012 (no hemos inventado nada, no os equivoquéis):


La crítica social es una constante a lo largo de la película, que acaba por convertirse en una llamada de emergencia directa hacia nuestras conciencias, un dardo bañado en cordura que nos debe hacer despertar de un sueño que, por desgracia, ya dura demasiado, y del que parece que no sabemos salir. Porque el cine, como el resto las artes, cumple, y pienso que debe hacerlo, una misión de análisis de la realidad que nos rodea, a veces reivindicativo, a veces como mero expositor de una situación. Una crítica dura pero envuelta en la suave y aterciopelada piel del cuento de Navidad que forma la obra.

Una película deliciosa y moral, una obra que debe estar en el catálogo de todos los amantes del cine de calidad, una verdadera obra maestra de la interpretación que no os debéis perder.

5 comentarios:

  1. Me encanta, uno de mis clásicos, la típica que acabo viendo siempre que la pillo en la tele :)

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  2. Completamente de acuerdo, una de las imprescindibles del cine. Siempre me deja una sonrisa boba en la cara.

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  3. No sabría decir cuántas veces he visto esta película. Me encanta :)

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  4. Pues sí, muy buena película que vi hace un par de meses, todo gracias a mi gran amiga Laura "Soulie" que me la recomendó varias veces hasta que al final la vi. Como bien has dicho siempre está bien ver películas de este tipo, que son atemporales, pero por las fechas en las que estamos, pega bastante la verdad.

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  5. Yo no sé si sentirme un afortunado o todo lo contrario, pero todavía no la he visto. Digo lo de afortunado porque ahora cuando la vea, que la veré aunque sólo sea por el vídeo éste de los banqueros que me a metido el gusanillo, la veré por primera vez.

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