El gran dictador (1940)

27 de octubre de 2012

Difícilmente podría aportar algo nuevo sobre la que es sin duda una de las mejores películas de la historia del cine. Cierto es, en mi opinión, que El gran dictador no es de las películas más hilarantes de Chaplin, incluso dudo si es mi favorita, ya que El Chico realmente me llegó al corazón, pero sí que es cierto que merece una mención especial, y que cualquier persona que se autoproclame admiradora del séptimo arte debería ver.


A la llegada del cine sonoro, muchos directores tuvieron problemas a la hora de adaptarse a este gran cambio, algunos caían en el error de darle tanta importancia al diálogo que incluso se hablaba de más, descuidando el aspecto técnico del film. Actores y actrices de habla no inglesa tuvieron que ser sustituidos debido a su fuerte acento no inglés que no gustaba a directores y público. Sin embargo, Charles Chaplin supo adaptarse perfectamente al cambio. Esta es su primera película sonora, sin embargo, no fue la primera vez que se pudo escuchar su voz, ya que en Tiempos modernos, película muda, introdujo una escena en la que cantaba una canción.

El gran dictador es una de las mejores sátiras políticas y sociales que se hayan filmado jamás. Rodada en 1940 y comenzando su rodaje 8 días después del inicio de la 2ª Guerra Mundial, con Hitler en su apogeo militar, suponía una osadía que nadie se había atrevido a llevar a cabo. Así, caricaturizó a uno de los mayores megalómanos que nuestra historia ha tenido la desgracia de conocer, convirtiéndolo en un hombrecillo torpe y con ganas de poder, que bien podría pasar por cualquier hombre de calle.

La película se centra principalmente en dos personajes, ambos interpretados por Chaplin. Uno de ellos es el alter ego de Adolf Hitler, aquí llamado Astolfo Hynkel, un hombre pequeño, moreno y de ojos negros, que quiere llenar su nación, Tomainia, y el mundo entero, de una raza aria alta, de pelo rubio y ojos azules. El otro, un barbero judío que tras combatir en la 1ª Guerra Mundial, quedó amnésico y despertó 20 años después, encontrando un país ocupado por la doble cruz (en referencia a la esvástica), el régimen cuyo líder es Hynkel y que tiene oprimido al pueblo judío.

En el transcurso de la película podremos ver cómo un grupo de judíos, entre los cuales se encuentra el barbero, tienen que sobrevivir en el Ghetto, viviendo con temor a la discriminación por parte del régimen. Como suele ser habitual en las películas dirigidas y escritas por Chaplin, entre tanta demanda social siempre encuentra hueco para una historia de amor, en este caso entre el barbero y una chica judía del Guetto, Hannah.

Por otro lado, observaremos la obsesión de Hynkel por invadir Osterlich (que simboliza Austria, el primer país invadido por Hitler), para lo cual se encontrará con la oposición de otro dictador que también quiere en su poder dicho pais, Benzino Napoloni (exacto, bastante parecido a Benito Mussolini). En las escenas protagonizadas por ambos veremos, siempre con aire cómico, cómo el uno quiere parecer más importante y poderoso que el otro, dando lugar a momentos que han pasado a la historia del cine.


Por último, el colofón final llega con el discurso que da por finalizada la película, una oda a la libertad, un llamamiento a abrir los ojos y dejar de lado el egoísmo y la intolerancia. Gracias no solo a esta película, sino a toda su filmografía dedicada no solo al humor, sino a la conciencia social, Chaplin recibió un más que merecido Premio Internacional de la Paz en 1954.

En definitiva, El gran dictador es una sátira del fascismo donde se parodia y critica el nacionalsocialismo con multitud de referencias que, si el espectador es capaz de captar, le dan un valor especial y es capaz de sacarnos más de una sonrisa y alguna carcajada. Aún así, no esperéis encontraros con una obra desternillante o acabareis decepcionados.

Para concluir me despido con un fragmento del discurso final de la película, que 70 años después, aun espero que se haga realidad:

"El odio de los hombres pasará, y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo, y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá."

3 comentarios:

  1. Magnífico "Post". Debemos tener en cuenta que es innato al hombre cierto grado de discriminación al prójimo; la educación basada en la igualdad constituye la base para la libertad.

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  2. Muy bonito Mariano, sí señor.

    Zaratuste

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  3. Gracias por los comentarios, me alegra ver que alguien comenta y que le guste la publicación a la gente

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