Películas que tienes que ver: El planeta de los simios (1968)

4 de enero de 2012

Francamente no tenía muy claro cómo enfocar la sección Cine Clásico. Desde que empecé con el blog supe que no sólo quería escribir sobre películas o series que se están emitiendo o están por llegar, mi intención también pasaba por rendir mi particular homenaje a esas cintas que para bien o para mal me han marcado de una u otra manera a lo largo de todos estos años. Cómo hacerlo con algo de personalidad y originalidad era el reto.

Pues bien, se me ha ocurrido crear una subsección estilo "Películas que tienes que ver" donde iré escribiendo sobre mi particular lista de películas de imprescindible visionado. Aviso que hay películas de todo tipo, grandes éxitos de taquilla y otras cuyos carteles pasaron con más pena que gloria por las salas de cine y que sin embargo, para mí, comparten escalón con las primeras entre las más grandes de la historia del cine. Películas clásicas, cintas de culto y algún título infravalorado por el gran público que sin embargo creo que no puedes pasar por alto. Películas que se mueven al margen de modas, complejos y prejuicios.

Y no se me ocurre mejor forma de empezar esta sección que con el film al que rindo pleitesía central en la cabecera del blog: El planeta de los simios (Planet of the Apes), película que ocupa por derecho propio un puesto de honor en la historía del arte cinematográfico y del cine de ciencia ficción.

¿Qué decir de "El planeta de los simios" que no se haya dicho ya? Pues sencillamente que es una obra maestra. Gracias en gran parte a la brillante interpretación de Charlton Heston metiéndose en el papel del coronel Taylor como víctima de una sociedad dominada por las bestias. Todo un hito en el género de la ciencia ficción. Una brillante alegoría sobre la condición y el futuro del ser humano dirigida con maestría por Franklin J. Schaffner.

¿Y qué supone/supuso El planeta de los simios? Pues para empezar una manera de exponer la teoría de la evolución de Charles Darwin a la inversa, convirtiéndose en un fenómeno cultural del siglo XX y dando, desgraciadamente, lugar a un buen número de secuelas durante la década de los 70 que no hacen justicia a la obra de arte de Schaffner.

Tanto si has visto el remake que hizo Tim Burton en el 2001 o el éxito de taquilla en forma de precuela que Rupert Wyatt estrenó en 2011 como si no, tanto si amas el género de la ciencia ficción como si lo odias, tanto si crees conocer perfectamente el argumento como si es la primera vez que lees algo al respecto (cosa que dudo), son 112 minutos de cinta que NO pueden faltarle a nadie que se considere un aficionado o apasionado del séptimo arte.

Ni que decir tiene que la escena final permanecerá por siempre como uno de los momentos más impactantes de toda la historia del cine:


Sencillamente es una de esas películas que tienes que ver.

2 comentarios:

  1. Coincido contigo, la peli está bastante bien, y el final te deja el culo roto, si me permites la expresión. Tipico final que está versionado en un montón de sitios

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  2. El culo rato y los pelos como escarpias, porque no sé las veces que lo habré visto y se me sigue poniendo la piel de gallina y el vello de punta cada vez que cae de rodillas maldiciendo a la humanidad

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